lunes, 18 de octubre de 2010

2010.10.18
Calculo que hará unos diez o doce días que estuve a punto de marcar el siguiente número de teléfono: el 677.820.339. Y ustedes se preguntarán a qué viene semejante comentario... Pues, verán ustedes... Ese número de móvil era el que teníamos los amigos de un gran periodista catalán -afincado en París desde un año año antes de hacerlo un servidor de ustedes en 1959- que se hizo llamar “ustedes son formidables” o don Alberto Oliveras´.
Alberto Oliveras, para cuantos también nos iniciábamos en el mundo de la Radio, era un referente a tener muy en cuenta: su amor hacia el ser humano y su intransigencia hacia esta y aquella salvaje diferencia de clases. Era tal su convencimiento en contra de la injusticia que no tuvo el menor inconveniente en criticar a la Cadena de Radio Nacional de España (cuando, por cierto, estaba de director de la misma Enrique Sopena)... y costarle la calle.
Alberto Oliveras fue un hombre honesto... y socialista, por más señas. Pero un socialista que jamás aceptó a los de ahora... como nos sucede a los que no comemos en la mano de los que ocupan las butacas del poder.
Alberto Oliveras ha hecho más labor social que los Gobiernos que hemos tenido en España... pero, con diferencia. De ahí que haya tenido que fijar su residencia en una Nación que sabe lo que es democracia y justicia social. Y esa Nación no es otra que la envidiable (para muchos de nosotros) Francia. Porque Francia para quienes hemos tenido la dicha de vivir y trabajar durante años en ella, nos ha marcado para siempre. De ahí que no nos prestemos a ser el hazme-reir o la alfombra de un grupo de mediocres.
Amigo Alberto. Donde quiera que te encuentres recibe un abrazo muy fuerte de quien intercambiaba contigo los estudios de la Radiodifusión-Relevisión Francesa, a las órdenes de André Camp: tú, con tus éxitos innegables; y yo, con el que hoy realiza Jiménez Losantos, a las once de la mañana.
Luis de Miranda

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