2010.10.15
Por razones que no vienen al caso, esta semana tuve que hacer gestiones que nos presta a los ciudadanos nuestro Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, en la Estación de Autobuses, en la planta baja del propio Ayuntamiento y en la calle de La Franja. Y debo confesar que tanto en el propio Ayuntamiento como en la calle de La Franja, la atención al público es exquisita y breve, en el tiempo. Sin embargo debo decir todo lo contrario del sistema implantado en la Estación de Autobuses. Es tal la aglomeración de contribuyentes, que aquello semeja a cualquier zoco o mercado persa: un verdadero desastre, en cuanto a la pérdida de tiempo que tenemos que disponer... salvo que nos hallemos en la lista de parados con sueldo o en la de vagos y maleantes... en el supuesto de que existiese tal lacra en nuestra sociedad. Y se preguntarán ustedes porqué digo tal cosa. Simplemente porque -debido a la deformación profesional que tenemos todos cuantos nos dedicamos al servicio de la información- hemos sondeado a los allí presentes y a los empleados que trabajan dentro de los locales existentes... y el resultado no puede ser más negativo: para gestionar cualquier exigencia burocrática tenemos que comenzar a hacer cola a las cinco y media o seis de la mañana; ya que a las siete o siete y media de la mañana es muy probable que ya hayan retirado el aparatejo de donde se extraen los números. Y aun así, si calcularon mal el tope de números por día, a las dos de la tarde se cierran las ventanillas y... vuelva usted mañana a las cinco o seis de la madrugada, a ver si tiene mas suerte.
Ante esta problemática, los usuarios nos preguntamos dos cosas:
Una.- ¿Cómo es posible que teniendo España cinco millones de parados tengamos que arriesgarnos a pasar ocho horas de espera, sin garantía de que nuestra gestión se lleve a cabo?.
Y dos.- ¿Qué tipo de Ley existe en España para que a este colectivo de servidores públicos se les prohiba trabajar por las tardes?.
Quienes han tenido la idea de obviar las tardes es porque han pensado solamente en los “asalariados sin trabajo”, en los pensionistas y en los estudiantes cargados de suspensos. Porque los “asalariados con trabajo” y los buenos estudiantes a esas horas de la mañana no pueden permitirse el lujo de perder una media de cuatro a cinco horas para obtener, por ejemplo, una tarjeta de transporte.
Algo tendrá que revisar la administración local para que el servicio que se presta en la Estación de Autobuses de La Coruña sufra una profunda mejora. No es de recibo que paguemos impuestos y que estemos al capricho y a las órdenes de nuestros empleados.
Luis de Miranda
viernes, 15 de octubre de 2010
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