2010.10.13
Tengo la impresión de que la fecha de ayer va a quedar en la retina y oídos de millones de españoles, puesto que la tozuda realidad es la que es.
Personalmente no voy hacer ningún comentario, ya que ustedes son lo suficientemente inteligentes y no necesitan a ningún guía. Y, por otra parte, empiezo a estar harto de que se me tilde de todo aquello que no soy ni he sido, jamás. Así que les toca a ustedes valorar todo cuanto ha acontecido en el Día de la Hispanidad, en el Día de la Raza, en el día en que los españoles bien nacidos les rindamos honor y gloria a nuestros ejércitos y a la Guardia Civil: los que hasta el presente saben el papel que ocupan dentro de la sociedad y con qué respeto y obediencia acatan la Constitución.
Resaltaré que de nada sirvieron las jaulas donde aislaron al pueblo para que no se oyesen las protestas de gente de distintas edades y de distintos estatus de la sociedad. Lo que si es reprochable y digno de mención es el no haber respetado el minuto de silencio, por nuestras víctimas. Pero cuando un pueblo está al borde de la desesperación, los protocolos dejan de existir.
Solo espero que los hechos no degeneren y que nuestros máximos responsables políticos analicen imparcialmente lo que, por quinta vez consecutiva, está pidiendo el pueblo soberano.
Luis de Miranda
miércoles, 13 de octubre de 2010
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