2010.10.01
Acabo de hacer un recuento de la cantidad de comentarios que llevo escritos en esta Emisora, desde que la inauguró el Presidente de la Excma. Diputación Provincial de La Coruña, don Salvador Fernández Moreda, el día 8 de junio de 2006, y su total, al día de hoy, llega a la cifra de mil ochenta.
Compañeros de profesión me preguntan cómo soy capaz de poder hacer frente a este reto que me he marcado en su día. Y les respondo siempre lo mismo: todo se debe a que veo, leo y escucho todo aquello que me pueda aportar información real... bien, proceda de los distintos medios que tenemos en España o, también, de Emisoras y Agencias extranjeras. Claro que, para ello, es imprescindible dominar algunos idiomas. En mi caso concreto reconozco que estoy bastante limitado, ya que mi inglés es muy deficiente. Sin embargo ese handicap lo suplo con las Lenguas siguientes: francés, portugués, italiano, papiamento y un poco de árabe.
Y es que para tener un pequeño o mediano puesto en este bendito mundo de la información hay que beber en distintas fuentes y comparar con lo que nos “venden” los de siempre: que son aquellos que por coacción o subvención olvidan la imparcialidad.
Repetidas veces les he dicho a ustedes que el mantenerse en la neutralidad no es cosa fácil. Es más, se está expuesto a presiones de todo tipo, puesto que la democracia es un plato tan exquisito, tan delicado y tan costoso que muy pocas naciones en el mundo se permiten el lujo de ofrecérselo a sus ciudadanos. Y nosotros todavía no estamos preparados para saborear tan preciado manjar. Y cuando digo nosotros, me refiero a nuestros representantes políticos y al pueblo en general. Los primeros, porque son sabedores del riesgo que corren. Y los segundos -o sea, nosotros, el pueblo- porque desconocemos su alcance.
La democracia, como tal, es muy exigente, en ambos sentidos. Por tanto, y como buenos latinos que somos, no soportaríamos los capítulos de deberes. De ahí que nos guste este potaje tercermundista, llamado democracia: el que quedó muy bien definido anteayer, con motivo de una huelga indefinida e inexistente.
Luis de Miranda
viernes, 1 de octubre de 2010
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