jueves, 9 de septiembre de 2010

2010.09.09
Viendo las imágenes que nos mostraron distintos Canales de Televisión de ámbito nacional, donde el señor Rajoy Aldrey le preguntó a nuestro Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez Zapatero, “qué transferencias estaba negociando a cambio de que el PNV apoyase los Presupuestos Generales del Estado”; el señor Rodríguez Zapatero, sabedor de que pierde las próximas elecciones generales del 2012, (ya que el señor Rajoy Aldrey no es capaz de ganarlas por si mismo), se limitó a fijar su mirada fría e irónica en el interviniente. Con esa mirada, a mi modo de entender, como en otras anteriores, le está diciendo al futuro Presidente del Gobierno de España que le va a dejar la Nación metida en una espantosa deuda y en una desintegración social, de la cual difícilmente podrá salir; con lo cual -y cara a sus seguidores progresistas- quedaría en el aire la duda de que hubiera o hubiese sido mejor el haber mantenido en La Moncloa al señor Rodríguez Zapatero, puesto que su sucesor no ha podido sacar adelante la Nación. Y una prueba de cuanto estoy argumentando es que ayer mismo contradijo una orden por la que prohibía a los Ayuntamientos seguirse endeudando de forma alarmante. Sin embargo, a unos cien días de la prohibición, el señor Rodríguez Zapatero se desdijo, anunciando que los ayuntamientos sí pueden endeudarse hasta el 75% de sus ingresos durante el año 2011... y así consolidar sus líneas de actuación. Pero que quede bien claro, que los Ayuntamientos de Madrid y Valencia (gobernados por el P.P.) no podrán hacerlo; mientras que los Ayuntamientos de Barcelona y Sevilla (gobernados por el PSOE), sí.
¿Es esta la forma de gobernar en una falsa democracia, como es la española?... Pues, si. Aquí, en nuestra querida y desaparecida España, se pueden violar decenas de artículos de la Constitución de 1978, se puede amenazar de muerte a quien le venga a uno en gana, se pueden levantar falsos testimonios, se puede robar a manos llenas los dineros de los contribuyentes, que... si perteneces o simpatizas o votas por los progresistas... hasta los servicios de información mediáticos se pondrán de tu lado.
Esta postura cobarde e inhumana me lleva a pensar (nunca, a afirmar) que el odio que algunos de nosotros acumulamos a lo largo y ancho de nuestras vidas hace que nos satisfaga más la derrota del enemigo que la victoria del amigo. Y es que, como algún pensante del siglo pasado dijo, “la venganza se sirve siempre en plato frío para gozo y disfrute de los dioses”. Y los dioses necesitan atiborrarse de la sangre de los infieles, debido al poder arrebatado a sus súbditos: bien, a través de las guerras; bien, a través de las fieras; bien, a través de los pactos políticos que permite el sistema D'Hom.
Luis de Miranda

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