2010.09.02
El que el Gobierno Español dé más crédito a la nota oficial que ha remitido la dictadura del rey Mohamed VI a las declaraciones y a las imágenes de los españoles canarios que fueron apaleados por los “matones” del reino norteafricano, es algo que los pagadores de impuestos no acabamos de entender. Y no lo entendemos porque todo ciudadano que pertenezca a tal o cual País del mundo -salvo aquí, en España- está protegido física y territorialmente por el máximo responsable de la Nación en cuestión.
A nuestro modo de saber y entender, si un nacionalizado es vilipendiado o atacado por otro País extranjero, la obligación del Estado, al cual pertenece, es la de defender su integridad física y solicitar de inmediato una nota oficial del País agresor. Para ello hay dos vías de actuación: una, la del Ministerio de Asuntos Experiores; y otra -nada deseable, pero internacionalmente aceptada- la de una intervención militar; ya que, a través del agredido o agredidos, como es el caso que nos ocupa, la violación de los derechos humanos abarca a la totalidad de todos nosotros: los españoles.
¿Se imaginan ustedes que la barbarie que han cometido con nuestros compatriotas, por parte del sistema dictatorial marroquí, se la hubiesen hecho a no importa que País democrático?. O la nota oficial demostraba que sus ciudadanos habían incurrido en un acto de terrorismo o de injerencia en País extranjero -contra el que nada podríamos hacer- o, por el contrario, habría que declarar “persona non grata” al Embajador correspondiente y, al mismo tiempo, retirar del País agresor a nuestro Embajador... hasta tanto en cuanto no quedaran clarificados los hechos, por ambas partes.
Se dice que la marcha pacífica que organizaron estos españoles canarios no estaba autorizada por el Rey de Marruecos; y que, por lo tanto, tal manifestación de apoyo a los disidentes, habría que abortarla.
Si eso es verdad, cosa que no dudo, ¿entonces la actuación de los policías marroquíes ha sido correcta?.- pregunto.
Supongo que esta pregunta tendrá una respuesta clara y contundente por parte de nuestros responsables políticos; ya que la de ustedes ya la adivino: “los policías no deben pegar a nadie, aunque ese alguien esté cometiendo algo muy grave”.
O sea que los policías -según ustedes- están para decorar las calles. Porque de los delincuentes y asesinos ya nos defendemos nosotros.
¿Verdad que sí?...
Luis de Miranda
jueves, 2 de septiembre de 2010
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