martes, 24 de agosto de 2010

2010.08.24
La información publicada en el Diario “La Voz de Galicia”, y leída en el día de ayer por mi compañero José Anbtonio Olcina, sobre la búsqueda de una “puerta trasera” para anular la decisión del Tribunal Constitucional sobre el estatuto de Cataluña... y otorgar a las autoridades jurídicas catalanas la potestad de aceptar o rechazar los veredictos que emanen del Tribunal Constitucional Español.
Esta obsesión del Primer Ministro de España, don José Luis Rodríguez Zapatero, de apoyar la secesión, para que más pronto que tarde Cataluña deje de ser española, es algo que debería inquietarnos a todos. Y tiene que inquietarnos porque los artículos 2, 3 y 4 de nuestra Constitución dicen lo siguiente:
Artículo 2.- La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.
Artículo 3.- En su apartado 1, reza que el castellano es la Lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Artículo 4.- La bandera española está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.
Los problemas que están generando las Autonomías catalana, vasca y gallega (aunque cada una de ellas presenta su secesión de distinta forma) son de tal gravedad que más pronto que tarde -y basándose en las permisiones que se le está concediendo a Cataluña- alguien tendrá la responsabilidad de ordenar estos desaguisados, aun reconociendo que tal ordenamiento costará mas de un disgusto. Pero, lo que tenemos que aceptar, es que por estas vías que nuestro Gobierno central está transitando terminaremos estrellándonos. Y todo esto está provocado por lo de siempre: ganar votos a costa de entregar millones de euros a los denominados Partidos bisagra o de “vender” parte de nuestra integridad territorial a los anti-sistema.
Y yo me pregunto, ¿hasta cuando vamos a seguir “clavados en el fango” del sistema actual?...
Y pasando al documento que han firmado nuestro Ministro del Interior y su homólogo marroquí... es para echarse a llorar; ya que ha sido el propio señor Rubalcaba el que nos dijo hace seis años que España tenía que tener un Gobierno que no mintiera. Pues, ¿qué quieren que les diga?... que dicho documento contiene once apartados o puntos. Pues bien, ninguno de los once apartados o puntos dice la verdad: no son ciertos los argumentos que se han estampado sobre un fondo blanco. Y si alguno de ustedes o todos ustedes tienen la oportunidad de leerlo se darán cuenta de cómo se oculta la realidad de lo acontecido en la frontera con la ciudad española de Melilla.
Ahora bien. De lo que no se han olvidado es de reflejar en tal comunicado que debemos rezar a nuestros respectivos dioses para que Mohamed VI y el Rey don Juan Carlos I de España les concedan muchos años de existencia y con buena salud.
Y yo añadiría... “ese mismo deseo lo hago extensivo para los ceutíes, melillenses y canarios”... por aquello del olvido.
Luis de Miranda.

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