martes, 17 de agosto de 2010

2010.08.17
La situación que actualmente se nos ha presentado a los españoles en torno al estrecho y al otro lado de Gibraltar, y provocada por el prepotente y dictador Rey de Marruecos y el impresentable señor Carubana, es muy delicada y peligrosa. Tan peligrosa, que es comparable (aunque las comparaciones son odiosas, según los desinformados) con la que se vivió hasta hace unos días entre las Naciones de Colombia y Venezuela.
¿Por qué digo esto?... Porque las culturas contrapuestas entre ciertos Países y por los empecinamientos de sus gestores políticos, arrastran a los moradores de uno y otro lado de sus fronteras a que el odio que se transmite de generación en generación no caiga en el olvido o en el perdón. Y ello traerá más tarde que temprano, por mucha demagogia que nos inyecten unos y otros, un enfrentamiento bélico e inevitable. Esto es común para ambas “familias”. El rey de reyes africanos, provocando a nuestra Policía y el señor Carubana robando, metro a metro, aguas españolas.
Si Venezuela tuvo que hincarse de rodillas ante Colombia, en el momento actual, es porque la segunda cuenta con el apoyo político y armado de los Estados Unidos de Norteamérica; España corre el riesgo de hacer otro tanto ante Marruecos, puesto que los Estados Unidos de Norteamérica han encontrado en el irresponsable Rey de Marruecos la confianza perdida en el estrecho de Gibraltar, por parte del señor Rodríguez Zapatero, debido a la política que viene desarrollando con los Países islámicos y al desprecio que le hizo a los trescientos millones de norteamericanos, al irrespetar su enseña nacional.
Querámoslo o no, si don José María Aznar siguiese ocupando el cargo de Presidente del Gobierno de España, estas provocaciones que están cometiendo unos súbditos apoyados por su Monarca, las cortaría de raíz. Pero, claro, si resulta que nuestros intereses están en no enfadar al Rey de Marruecos y nos dejamos fotografiar al lado de un Mapa donde las ciudades de Ceuta y Melilla están anexionadas a Marruecos, así como las Islas Canarias, y no protestamos... ¿qué podemos esperar de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores y de nuestro Presidente del Gobierno de España?... Pues que nuestros españoles de Ceuta y Melilla e Islas Canarias son españoles de otra casta y que poco o nada pueden esperar de nosotros, los peninsulares. Y si a nuestras policías femeninas se las trata de basura... ¡que más da!... al fin y al cabo las mujeres, en las latitudes marroquíes, no tienen derecho ni a beber agua... y mucho menos a respetarlas.
¡Ah!. También nos dejamos fotografiar en el peñón en un gesto de igualdad: de Gobierno a Gobierno.
Pues ya verán ustedes, señoras y señores, como tras la visita que efectuará en breve a Marruecos el señor Rubalcaba, las pancartas ofensivas seguirán donde están... se intercambiarán sendos abrazos los Ministros del Interior de ambos Países... y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. ¿Por qué?... Porque tenemos que defender los intereses económicos de las Empresas españolas que operan allá, a cambio de que nos insulten, nos levanten falsos testimonios y nos sigan considerando “lixo” de basurero. Y si mañana -Dios no lo permita- se les ocurre entrar por la fuerza en las ciudades de Ceuta y Melilla o en las Islas Canarias... pues lo lamentaremos por aquellos españoles que residen en la España de Ultramar. Lo importante es no perder las formas con Su Majestad el Rey de Marruecos. Y con el señor Carubana, otro tanto de lo mismo.
Pareciera -sólo pareciera- que con estas actitudes por parte de los Ministros de Asuntos Exteriores, del Ejército, del Interior y de nuestro Presidente del Gobierno de España, a nuestra querida España la odian a muerte, pues están aceptando la desintegración de la misma: Ceuta, Melilla, Perejil, Alhucemas, Canarias, Cataluña y las aguas que rodean el Peñón de Gibraltar no les importan tres pepinos. Les da igual que sean españolas como que sean de Mandraque “El Mago”. Lo importante es el no enfadarse con nadie, aunque nos sigan defenestrando, insultando y violando nuestras posesiones.
Luis de Miranda

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