2010.08.09
Cada día que pasa siento más vergüenza ajena de mis colegas de profesión. Aunque para ser justo debo decir que me repugnan los responsables de los medios de comunicación, ya que la información -como tal- les importa tres pepinos. Lo que les importa es que la subvención siga llegando a la cuenta corriente bancaria.
El caso mas “calentito” lo vivimos este pasado fin de semana y lo estamos viviendo en el día de hoy. Me refiero a la lucha intestina que se desencadenó dentro de la cúpula del Partido Socialista Obrero Español.
Verán ustedes... En el esperpéntico programa televisivo que se emite los sábados por uno de los Canales privados... pero afecto al régimen actual... se tocó el tema de que si la Ministra de Sanidad se había “columpiado” o no en la compra masiva de vacunas contra la “Gripe A”. Y se tocó, para borrar esa imagen de mala ejecutiva, pues en cada puesto que ha ocupado lo único que nos mostró fue una falsa sonrisa de “niña dulce”... cuando esa loba viste piel de cordero. Y horas antes, don José Luis Rodríguez Zapatero dijo de ella lo que jamás le hemos oído sobre la madre de sus hijas. Y hoy los grandes medios de comunicación escrita ya están poniendo la maquinaria en marcha, en apoyo de las exigencias del Presidente del Gobierno, que quiere seguir acumulando cadáveres políticos de su propio Partido. Sin embargo el Secretario General del PSOE madrileño, don Tomás Gómez, no se ha dejado sodomizar por la dictadura interna. Reacción que me gusta en cualquier político. Y no esos mediocres que son capaces de llevar a sus hogares la ropa interior del César, para ser lavada, o que su única misión en el Ministerio, en el Congreso o en el Senado es la de “palmero”... si es que pretende seguir al lado del poder.
Don Tomás Gómez, ignoro si usted será capaz de destronar a doña Esperanza Aguirre. Pero lo que si quiero hacerle llegar, desde este pequeño rincón del noroeste de España, es mi felicitación personal. Por fin tenemos en España un político que es capaz de enfrentarse al Dictador... y no otro “don nadie” que es capaz de vender hasta su propia familia con tal de lavarle la ropa interior al “dios de dioses”: su Jefe.
Luis de Miranda
lunes, 9 de agosto de 2010
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