2010.08.04
En algunas etapas de nuestra existencia tuvimos que soportar traiciones de los propios compañeros, ya que a nuestras espaldas nos “hicieron la cama” porque, por alguna razón que se nos escapa, presuntamente éramos mejores en nuestro cometido que los restantes.
Pues esa misma situación la viven diariamente nuestros políticos... y multiplicada por mil, puesto que ellos se juegan un futuro pleno de comodidades, gracias a su situación socio-política: la que les genera un poder cuasi ilimitado y unos ingresos que jamás obtendrían en la Empresa Privada.
Sobre esta premisa, pienso que al señor Presidente de la Generalitat Catalana, señor Montilla, le están preparando “una cama” de dimensiones enormes, entre los que hasta el presente le sostienen al frente de la Comunidad de Cataluña. Y es que el señor Montilla -por mucha ayuda que espera recibir de don José Luis Rodríguez Zapatero- nuestro Presidente del Gobierno no le va a perdonar nunca la traición que el “charneco” andaluz le hizo al encabezar la manifestación en contra de la decisión que ha tomado el Tribunal Constitucional, sobre el estatuto que elaboraron los secesionistas; ya que una cosa es el predicar y otra muy distinta, dar trigo. Y el “títere”, señor Montilla, jamás pensó que su ascensión al poder -con la falsa protección nacionalista- le iba a reportar la misma continuidad que la que tiene el Partido Socialista en el Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, por poner un ejemplo cercano.
La ventaja que tiene don Javier Losada sobre el señor Montilla es la de que el primero depende solamente del Bloque Nacionalista Gallego; mientras que el segundo tiene que enfrentarse a su propio Partido, mas Convergencia y Unión, mas Esquerda Republicana... amén de los dos Partidos que rep`resentan a la derecha española.
Conclusión. Que el señor Montilla es sabedor de que termina su mandato el próximo mes de octubre y que lo único que le espera es “morir matando”... hipotéticamente hablando (escribiendo). Mientras que el señor Losada de Azpiazu tiene asumido que continuará al frente del Palacio de María Pita, porque el Bloque Nacionalista Gallego así lo ha decidido o porque no tiene otra vía; ya que jamás los separatistas gallegos formarán coalición con don Carlos Negreira, ni con don Carlos Marcos, ni tampoco con don Fernando Rodríguez Corcoba.
Y sigo pensando que, por higiene democrática, hora es de que en La Coruña haya un cambio, puesto que los más de cinco quinquenios en el poder terminan generando grandes dudas en la gestión... salvo que queramos convertirnos en una clonación del PRI mexicano.
Con ello no quiero afirmar que el triunfo de las otras tres Candidaturas darán a La Coruña el progreso que soñamos todos los coruñeses. Pero, ante la duda, todo cambio suele dar buenos frutos.
Luis de Miranda
miércoles, 4 de agosto de 2010
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