2010.08.02
El que la soberanía del pueblo esté en manos de nuestros representantes políticos me parece un chiste de Gila (con los mayores respetos para el inigualable Gila); ya que los “palmeros” sólo están en el hemiciclo para cumplir las órdenes que hayan emanado del Presidente del Partido. O sea que toda esa “prole” (llamada pomposamente “sus señorías”) está para hacer bulto y para cobrar unos buenos sueldos y “prebendas”, a costa de nuestro sudor y lágrimas.
Como ejemplo, veamos lo que están haciendo los líderes del P.N.V., en Vascongadas y los de Convergencia, en Cataluña. Los primeros, deshaciendo el bipartito PSOE-PP, e intentando “meter con calzador y con la ayuda de don José Luis Rodríguez Zapatero) a los “cachorros “ de Batasuna y compañía... puesto que las elecciones están a la vuelta de la esquina... y los sanguinarios presos de ETA ya se están colocando delante de la puerta de salida. Y los segundos -o sea, los anti-españoles y los “charnecos”) poniendo el cazo y exigiendo cientos de millones de euros a las arcas españolas, a cambio de aprobar las cuentas generales del Estado.
Pues bien. Ya podrán observar ustedes si mi encabezamiento del día de hoy está fuera de contexto: nuestra representación popular no está en los escaños de ninguna de las Cámaras Nacionales o Regionales. Ahí, en esas Cámaras, moran una serie de señoras y señores que el pueblo no hemos elegido... sino, que nos han sido impuestas por el “César de los palmeros”. Y si no las hemos elegido, ¿cómo pueden representarnos a la totalidad del pueblo liso y llano?.
Ellas y ellos deciden si debemos o no perseguir a los católicos y quitar los crucifijos de los colegios públicos y privados. Ellas y ellos deciden si nuestros hijos tienen que estudiar idiomas distintos al Español. Ellas y ellos deciden si nuestras adolescentes deben o no abortar cuando les de la gana y sin tener que pedir permiso a nadie... o practicar la homosexualidad... o la zoofilia, como divertimento... o contraer matrimonio con el Pro-Cónsul de Calígula. Ellas y ellos deciden si debemos o no fumar en público... o andar en “pelotas” por tales o cuales playas. Ellas y ellos deciden a “qué precio” se ponen en esta legislatura los permisos para obrar o edificar. También deciden si el Himno Nacional y la enseña nacional deben o no “usarse” en tal o cual región española, dependiendo de los votos que puedan ganar o perder.
En fin. ¿Para qué seguir?... Toda esa “flota de palmeros” -y gracias a la ley electoral de “D'Hom”- viven como los ángeles a nuestra costa, por el mero hecho de que al Líder del Partido “X” los ha puesto en una lista de uso interno: lista que los españoles del pueblo no hemos elegido jamás.
¡Ah!. Que conste que soy demócrata por los cuatro costados. Y por lo tanto, exijo para mí y para todos ustedes la libertad que me siguen, que nos siguen negando desde la dictadura de Primo de Rivera. Porque el que me diga que estamos en una democracia... es para meterlo de urgencia en un manicomio... o es un ser que no conoce o no ha residido en un País democrático y, por tanto, su instinto dictatorial le traiciona.
Luis de Miranda
lunes, 2 de agosto de 2010
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