miércoles, 28 de julio de 2010

Director 2010.07.28
Hoy hace un año que escribí lo siguiente: “Después de haber oído al señor Moratinos -desde Caracas- la defensa que hizo del terrateniente Zelaya (ex-Presidente de Honduras), me tomo la libertad de leerles los tres puntos que destaqué, para una mejor comprensión, el pasado 2 de julio de 2009.
Uno).- La Constitución de Honduras tiene muy bien redactadas las funciones de cada ciudadano que ocupe un puesto dentro del organigrama de los poderes públicos. Es mas, si los Presidentes del País o del Congreso o del Poder Legislativo o se trate de simples Ministros, violan cualquiera de los artículos de la Constitución quedan automáticamente fuera de su cometido y con una pena de “inhabilitado para ocupar cualquier cargo público por un periodo de diez años”.
Dos).- Quien garantiza el cumplimiento de la propia Constitución hondureña son sus Fuerzas Armadas, según consta en el artículo 272. Y las Fuerzas Armadas solamente pueden intervenir (como así lo han hecho), siempre y cuando el Presidente del Congreso lo decida y autorice.
Tres).- La presidencia del Gobierno no está ocupada por ningún militar, sino por el Presidente del Congreso, que es justo lo que establece la Constitución. Así que nada de nada de ese invento internacional y dirigido por intereses no confesados, mal llamado “golpe de Estado”.
En Honduras, señoras y señores, no ha habido ningún “golpe de Estado”, como nos vendieron en aquel momento. En Honduras, hasta el presente, se ha seguido al pie de la letra la Constitución. Y la prueba de ello es que sigue gobernando el mismo Partido Político”.
Estaba muy claro -para los que no vivimos a costa del régimen- que el corrupto Zelaya era un “juguete roto más” del socialista Hugo Chávez Frías: comandante venezolano que con el poder del dinero quiere capitanear toda la América latina, desde Tierra de Fuego hasta la orilla del río Bravo. De ahí que, y desde hace unos días, en los Estados Unidos nadie volvió a calificar la salida de Zelaya como “golpe de Estado”. Solamente lo siguen haciendo las maquinarias de aquellos países que admiran y defienden a Guinea-Ecuatorial, a Libia, a Cuba, a Bolivia, a Ecuador, a China, al Irán de los Alatoyás y, ¡cómo no!, a Venezuela.
Por cierto... ¿Alguien se ha dado cuenta de cómo y de qué manera se está armando Venezuela?. Tanto, que está dispuesta a enfrentarse a la vecina Colombia, a pesar de las siete bases que los Estados Unidos han instalado a la otra orilla del río Orinoco, como estrategia envolvente.
Pienso honradamente que esa es otra de las baladronadas que Chávez Freitas le lanza a sus “chavistas”; ya que, en el supuesto nada probable, que se le ocurra iniciar una guerra abierta contra Colombia -y por mucho material estratégico y bélico que nos siga comprando a España- la tiene perdida, antes de iniciarla. Claro que, por otro lado, no le vendría mal a la América Latina, pues sería la única forma de quitarse de en medio a ese “loco de perinola”. Un loco que, si no lo “tratan” a tiempo terminará desestabilizando toda el área latino-americana. Y eso sí que sería muy peligroso para esos nobles pueblos de lenguas latinas, que lo único que quieren es vivir modestamente... y en paz.
Luis de Miranda

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