miércoles, 21 de julio de 2010

2010.07.21
Comprendo que toda Nación debe procurar mantener relaciones diplomáticas y comerciales con el mayor número de Países, siempre y cuando algunas de las elegidas respeten los derechos humanos o intenten “envenenar” nuestro sistema de convivencia pacífica.
Partiendo de esta premisa, un altísimo porcentaje de los españoles no entendemos, por muchas veces que nos lo expliquen, cómo se pueden mantener relaciones diplomáticas (las comerciales, pertenecen a otra casta) con regímenes dictatoriales que su único credo es la imposición del terror hacia sus habitantes. O cómo se pueden visitar oficialmente a los grandes verdugos de los pueblos masacrados o encarcelados de por vida.
Si España y la totalidad de sus ciudadanos han acordado la supresión de la pena de muerte, ¿cómo es posible que entre sus más altos dirigentes políticos haya algunos que reciben o son recibidos con todos los honores que establecen los protocolos de la diplomacia a esos torturadores y asesinos de poblaciones indefensas?.
Nosotros, el pueblo liso y llano, y en el caso concreto de Venezuela, no podemos asimilar (y mucho menos, aceptar) que con el Presidente de la República Bolivariana, Hugo Chaves Freitas, mantengamos un entente cordial cuando sabemos, por ejemplo, que su régimen está amparado por unas decenas de generales cubanos y unos miles de soldados fieles a sus mandos: los que controlan el Ministerio del Interior, el tráfico aéreo y marítimo, las telecomunicaciones e, incluso, la guardia pretoriana del propia Presidente.
La Venezuela de hoy está regida por el terror. En la capital de la Nación, antiguamente llamada Santiago de León y Caracas, mueren asesinados diariamente de 115 a 120 venezolanos, por el mero hecho de no ser “chavistas” o porque algún “comisario político” creyó conveniente eliminarnos, ante cualquier pequeña duda.
Pues bien, señoras y señores, estos son los amigos de los señores Rodríguez Zapatero y señor Moratinos; amén de los altos dirigentes de China, Corea del Norte, Cuba, Bolivia, Marruecos y Gibraltar, entre otros.
De ahí que ese mundo de la Diplomacia me tenga desconcertado... debido a mi escasa o nula formación política. Pero como ustedes son más inteligentes que este pobre servidor, espero que algún día alguno de ustedes me aclare mis ideas de hombre liberal y humano.
Luis de Miranda

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