jueves, 29 de julio de 2010

2010.07.29
Lo que está haciendo Cataluña con todos nosotros (o sea, con España) ni tiene nombre ni apellidos. Y amén de Cataluña, resulta que nuestro Jefe de la Oposición y aspirante a reemplazar como Primer Ministro de España al señor Rodríguez Zapatero, está pactando con un Partido separatista y anti-español, como es Convergencia y Unión, caso de que no consiga la mayoría absoluta en las próximas elecciones.
Yo sé que se me va a tildar de anti-catalán y de no sé cuantas cosas más, porque esa es la respuesta de los anti-españoles cuando carecen de argumentos. Pero, sinceramente, me tiene sin cuidado, ya que la conciencia la tengo limpia y no se me pueden atribuir “pecados no cometidos”.
Lo que no entiendo, lo que no entendemos la gran mayoría de los españoles -una vez que los políticos catalanes están caminando por recovecos que vulneran las leyes de la ética y del respeto por nuestra única Constitución- es que nadie mueve un dedo para decirles a estos señores “¡basta, ya!. ¿Por qué les demostramos ese miedo a que se quieran independizar?... Yo prefiero, preferimos que se les dé un buen susto y convoquemos un referéndum nacional donde seamos nosotros los que decidamos si los queremos o no dentro de la piel de toro: antiguamente llamada España. Y cuando se dieran cuenta realmente de lo que significaría para ellos el separarse de nosotros y de la Unión Europea... agacharían la cabeza y nos pedirían perdón por intentar semejante suicidio económico y político. Pero para parar a estos impresentables, necesitamos de un gobernante con las ideas claras o un jugador sin las cartas marcadas. Cosa que, lamentablemente, no tenemos. Y de ello se están aprovechando los separatistas catalanes. Algo que tampoco es cierto, porque los dos principales impresentables y anti-españoles no son catalanes. El primero es un provinciano cordobés y el segundo, un aragonés de la provincia de Huesca. Y que la hermosa e histórica región catalana haya caído tan bajo, es algo que cuesta mucho esfuerzo entender y comprender; salvo que, entre los honorables catalanes, ya no quede nadie capaz de regir los destinos de tan noble y próspera tierra española... y la tengan que poner en manos de “charnecos”. Porque que nadie dude que todo aquel que no haya nacido en Cataluña, los verdaderos catalanas de estirpe jamás dejarán de despreciar, con la boca pequeña, a los “charnecos”. Los “charnecos” no son más que intrusos que han llegado a Cataluña -desde los cuatro puntos cardinales de España- a cubrir las vacantes que dejaban los señoritos burgueses para realizar los trabajos mas denigrantes y vejatorios. Son, en definitiva, los equivalentes a los “pies negros” franceses: la última escoria de la sociedad.
Y que en pleno siglo XXI estos “no nacidos catalanes” sean los que marcan las pautas de los legítimos catalanes es algo que tiene que revolverles los intestinos. Por tanto, pienso que esta locura separatista la va a tener que “curar” la propia sociedad catalana, porque los políticos nacionales no moverán un solo dedo, ya que la única meta es ganar escaños a cuenta de lo que sea con tal de ocupar La Moncloa. Si España se desgrana y se desangra no va con ellos. Si las regiones terminan enfrentándose las unas con las otras, tampoco es su problema. Lo que les importa es el poder... y lo que éste (el poder) les genera a corto plazo.
Luis de Miranda

No hay comentarios:

Publicar un comentario