jueves, 15 de julio de 2010

2010.07.16
Me entristece que las nuevas generaciones de periodistas redacten y lean ciertas informaciones partidistas. Pero, por otra parte y debido a lo difícil que es ocupar un puesto de trabajo, en las circunstancias actuales, entiendo que tengan que “entrar por el aro del poder”, contra su voluntad, salvo que formen parte de la lista de parados o que tengan que buscarse el sustento diario ejerciendo trabajos que no están en consonancia con los estudios que han cursado.
Lo que sí no entiendo y me avergüenza es que los de mi generación y posteriores se presten a ser las “alfombras” de los representantes políticos que ocupan el poder y defiendan lo indefendible, por el mero hecho de seguir viviendo de “la sopa boba” y arremetiendo contra la otra mitad de españoles que profesan o simpatizan con otras ideologías. Y no sólo eso, sino que presumen de progresistas o de radicales cuando su formación hogareña y su militancia o simpatía estuvo siempre con el régimen de entonces.
Por eso, insisto, que siento náuseas cuando leo o escucho comentarios de estos individuos que no quieren ser los notarios de la actualidad; y sí, voceros de una propaganda engañosa ; o, en el mejor de los casos, en una deformación de la promesa que hicimos, en su momento, al finalizar los años de periodismo.
No niego que algunos de ustedes pueda pensar que mi postura liberal es cómoda porque, por mi edad, ya tengo mi futuro resuelto y no tengo ninguna necesidad de doblegarme a tal o cual Partido Político. Pero, aun respetando esos posibles pensamientos de ustedes, soy uno de los que tuvo que abandonar mi querida España, por el simple hecho de haber escrito y leído un comentario, por Radio “La Voz de Vigo”, en el que me atreví a confesar que me consideraba un demócrata. Y tuve que pasar la frontera de los Pirineos en el corto espacio de 48 horas, so pena de pasar por Comisaría -primero- y a la cárcel, después.
Sin embargo, muchos de esos compañeros de profesión, que ahora echan pecho y defenestran a troche y moche a quienes no jugamos con “estas cartas marcadas”, cambiaron de camisa, en menos tiempo del que canta un gallo. Y tienen tan poca vergüenza, que no les importa servir de “felpudo” de quienes les subvencionan sus cobardías.
De ahí que entiendan a los recientes graduados en periodismo, ya que esta farsa de relativa democracia no les permite alcanzar el sueño de ser un buen y honesto periodista, porque la fuerza del poder los aplastaría inexorablemente, caso de intentarlo. Lo único que pueden hacer es perfeccionarse en “escribir entre líneas”, como tuvimos que aprender quienes nos enfrentamos a la censura del régimen franquista... y sin cambiar de camisa.
¿Que cómo se logra?... Leyendo y escuchando a estos fascistas de la información y contrastando sus artículos y comentarios con la realidad. Así de simple. Y llegaréis, por vosotros mismos, a saber que os toca caminar sobre ascuas. Y para caminar sobre ascuas debéis saber que si pisáis fuerte y con decisión, no os quemaréis nunca.
¿De acuerdo?... Pues, como se dice en términos taurinos, “de frente y al toro”, pues la inteligencia, si no se cometen errores, vencerá siempre a la fuerza del animal.
Luis de Miranda

No hay comentarios:

Publicar un comentario