2010.07.02
Mal hemos despedido el pasado junio en las playas coruñesas, pues, por desgracia, dos ciudadanos perecieron por cortes de digestión, según nos informaron testigos presenciales.
A parte de que lamentamos la muerte de estos sesentones -¡oh, casualidad!- aprovechamos la oportunidad para recordarles a los jóvenes y a los no tan jóvenes que debido a este radical incremento de las temperaturas deben realizar la entrada en el agua con prudencia y consciencia de la edad que cada quien disfrutamos, ya que no debemos olvidar que la temperatura de las aguas del océano Atlántico, por la latitud en la que nos encontramos, no es la misma que en el sur de la Península o en las cercanías del Golfo de México.
Todos sabemos, por oídas y por los estudios que hemos realizado, que con la llegada de los meses estivales la “gente menuda” y los ancianos somos factores de riesgo, sepamos o no defendernos sobre el agua. Así que, por favor, seamos responsables.
Por cierto, y con el permiso de ustedes, les daré el consejo que el Director del Centro Médico de Caracas (gallego, por cierto, de La Guardia, Pontevedra) nos daba a todos sus amigos y pacientes. Y es el siguiente:
Cuando nos metamos en aguas de baja temperatura, como son las nuestras, debemos de mojarnos las muñecas, la nuca y bastante la cabeza... y esperamos unos segundos. Si pasados esos segundos, no hemos erutado... en principio estamos en condiciones de entrar en la mar. Ahora bien una vez en la mar, si tenemos un eruto, lo aconsejable no es esperar el segundo. Debemos salir inmediatamente del agua.
Debo añadir también, que este consejo no es al 100x100 efectivo. Pero sí, como un “por si acaso”; ya que vale más prevenir que lamentar.
¡Ah!. Sigamos las instrucciones que nos den los vigilantes de la playa y no olvidemos mirar a los mástiles y ver el color de la bandera: roja, significa alto riesgo y prohibición de bañarse; amarilla, significa que tengamos precaución los adultos y que no nos adentremos mas allá de cuando el agua nos llega a la cintura. Y a los niños explicarles que no deben entrar solos al gua, que debe acompañarles un adulto, aunque los infantes sepan nadar. No importa. Con la amarilla, mas de uno y de dos se llevaron buenos sustos.
Aprovechemos el día de hoy para darle descanso a nuestra piel, que también lo necesita, y disfrutemos de esta llovizna... que no moja; pero, empapa.
También les recuerdo que con el piso mojado, los neumáticos tienen menos adherencia. Y, por lo tanto, debemos dejar mas distancia entre vehículos... sino queremos estampar el radiador de nuestro coche contra el maletero del que circulaba delante de nosotros.
Luis de Miranda
viernes, 2 de julio de 2010
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