miércoles, 30 de junio de 2010

2010.06.30
Como todos ustedes ya estarán informados, anteayer se ha dictado una resolución sobre el estatuto catalán. Un estatuto que fuera de Cataluña va a provocar una interminable serie de “dimes y diretes”, por parte de nuestros políticos y un más que cabreo, por parte de nosotros, los españoles de a pie. Porque no siendo expertos en leyes, creemos que esta resolución es el preámbulo de la futura constitución de la “nación” catalana. Y una prueba evidente que va a ser así está en aquellas declaraciones de don José Luís Rodríguez Zapatero, cuando siendo Secretario General del Partido Socialista Obrero Español y candidato a sustituir en La Moncloa a don José María Aznar, le prometió al señor Maragall que él apoyaría la decisión que se tomase en el Parlamento Catalán. Y los hechos nos lo están demostrando, ya que al estar politizado hasta las cejas el Poder Judicial, este alto tribunal se arrodilló ante las exigencias del Gobierno. Y como máximo “garante” de la Constitución Española, tenemos la obligación de acatar su resultado... aunque no lo compartamos y sintamos en nuestros corazones que se trató de una burda obra de teatro hacia el pueblo español.
Pero dejando a un lado esa resolución legal, lo que más me indigna es la postura que ha adoptado don Mariano Rajoy, pidiéndonos respeto y tranquilidad, cuando él, el señor Rajoy Aldrey, declaró -entre otras lindezas- en los años 2005 y 2006 que el tal estatuto dividiría a España y que correríamos graves riesgos, caso de que se aprobase. Yo le preguntaría ahora al Jefe del Primer Partido de la Oposición, ¿es usted consciente de lo que nos está pidiendo, cuando nos llenó a todos la cabeza de pajaritos?.
Señor Rajoy Aldrey, créame que sentí vergüenza ajena, en el día de ayer, al escucharle sus últimas declaraciones. Y no sólo eso, sino que desde este instante estoy convencido de que usted no tiene vergüenza política ni categoría política para representar a la gran mayoría de los diez millones de votantes. Pero, por otra parte, usted está jugando una partida de póker con las cartas trucadas... y usted lo sabe. Sabe que esos diez millones de votantes jamás inclinarán su voto hacia el hombre que nos ha arrastrado a la ruina, ni tampoco hacia los Partidos minoritarios que buscan, como el PSOE de Zapatero, la desintegración de la Nación española.
Supongamos que usted, señor Rajoy, gana las próximas elecciones y que no obtiene mayoría absoluta. ¿Quien cree usted que ocupará La Moncloa?... Pues los mismos que están ahora. Pero eso sí, a costa de millones y millones de euros que saldrán de nuestros impuestos para pagar los escaños de una banda de individuos que su única meta es vivir del sudor y las lágrimas de los débiles y de los obcecados.
En definitiva, señor Rajoy, usted está decepcionando a su electorado hasta extremos que difícilmente son cuantificables, porque usted es un experto en perder elecciones, para desgracia de los pueblos de España.
Y como esto no tiene solución, propongo que los menores de edad formen “piquetes informativos” (semejantes a los de CC.OO., que tan familiares nos resultan) por todo el territorio nacional e “informen” a quienes compran productos fabricados o procedentes de Cataluña del daño que nos están causando a los españoles.
Luis de Miranda

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