jueves, 17 de junio de 2010

2010.06.17
Repetidas veces he confesado que no entiendo absolutamente nada de fútbol, por lo tanto no me atrevo a valorar si el primer partido de la selección española y su resultado es justo o injusto, si el conjunto definido como “la roja” se merecía esta prueba de humildad o si la selección suiza está em mejores condiciones de pasar a octavos de final. No lo sé... pero reconozco que me sentí decepcionado, ante el “lavado de cerebro” que los medios de comunicación especializados en este deporte nos “vendieron”.
De lo que no me sentí decepcionado -y sí muy cabreado- es de la decisión que tomó el Alcalde de la ciudad de Barcelona al prohibir grandes pantallas de televisión para que los españoles no pudiesen ver tal debut, ya que el pueblo catalán no es español. Y no sólo él, sino que fue secundado por el futuro Presidente del Club de Fútbol Barcelona.
Pues bien, en una Emisora de radio, a nivel nacional, se criticó anoche con mucha vehemencia que la máxima autoridad del fútbol español debería prohibir de inmediato la participación de Club de Fútbol Barcelona en la Liga Española -ante este agravio hacia los españoles- y que se limitase a jugar con los clubes de la región catalana.
Pienso que a estos descerebrados había que darles un severo castigo y dejarse de paños calientes con gente que no se merece ni agua. ¿Y cómo domaríamos a estas fieras que viven sólo y exclusivamente para ofendernos y despreciarnos?. Pues, de esa manera: no dejándoles participar en la Liga Española. Y cuando sintiesen sobre sus bolsillos las millonarias pérdidas de “pelas”, se bajarían de esa nube y nos respetarían como nos merecemos.
Otra forma de responderles a las innumerables ofensas que nos hacen a la menor oportunidad es dejar de comprarles cuantos productos se fabrican en aquella región: desde automóviles hasta productos farmacéuticos. Porque no debemos olvidar que estamos dentro de la Unión Europea y dentro de ella están Países que pueden reemplazar la totalidad de los productos que ellos fabrican y/o ensamblan. Y en el supuesto de que un elevado porcentaje de españoles sigan empecinados en seguir comprando productos catalanes, pues... a parte de engrosar la negra lista de anti-españoles, las reacciones de cada individuo son impredecibles.
Insisto en que estos catalanes se están pasando cuatro pueblos y que quienes sentimos a la Nación española en lo más profundo de nuestro corazón no debemos ni podemos seguir mirando para otro lado ante la impasibilidad de quienes tienen poder para pararles los pies... y no lo hacen, porque lo importante no es el honor ni el respeto que nos ganamos los españoles, día a día, sino la cantidad de votos que se perderían en las próximas elecciones.
Luis de Miranda

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