2010.06.15
Comentaba ayer con unos radioyentes que quisieron conocerme y compartir “mesa y mantel”, que la actitud de los altos representantes de los dos principales Sindicatos verticales de la Nación Española, como son los señores Méndez y Toxo, es de individuos impresentables. Y por más esfuerzos que hago para analizar de forma sosegada y neutral el comportamiento de estos incalificables, me resulta imposible hallar un punto, un argumento, que pudiera poner sobre la mesa de mis dos comensales.
Pues bien. Tanto uno como el otro insistieron una y otra vez que no comprendían como se puede estar sacando millones y millones de euros de nuestros impuestos para mantener a esta banda de desestabilizadores.
En ese punto -y ustedes me lo han oído decir (escribir)- estuve y estoy totalmente de acuerdo con ellos y con miles y miles de ciudadanos más, porque lo que tenían que haber hecho hace bastantes años los Presidentes de los distintos Gobiernos de España es cerrarles el grifo: si sus afiliados no les permiten vivir al ritmo que llevan en la actualidad, no es nuestro problema. Por consiguiente, lo lógico, lo moral, será que los Secretarios Generales de dichos Sindicatos muevan a sus peones y se busquen la vida, como hacemos el resto de los mortales.
¿Quiere alguien explicarnos por qué tenemos que pagar nosotros esas ingentes cantidades de dinero que nos cuesta mantener a tales sindicalistas, cuando su única misión es la de desestabilizar las relaciones que hay entre empleados y patrones?... Porque estarán de acuerdo conmigo que estos Sindicatos jamás se han preocupado por los millones de parados, sino por “calentarles la cabeza” a aquellos que tienen la fortuna de seguir trabajando y llevando a sus hogares un salario más o menos aceptable. Y todo esto lo hacen porque los Presidentes de los distintos Gobiernos de España se “acongojan” ante ellos para que no les saquen la gente a la calle. Pero, como observarán ustedes, las sanguijuelas seguirán chupando sangre y más sangre -sin importarles la vida del proveedor- hasta que revienten. Y lo mismo sucede con los del Sindicato de la ceja. Y como agradecimiento a su buena manutención por parte de don José Luis Rodríguez Zapatero, sacaron a los medios de comunicación unos “spots”, donde recuerdan a los iletrados las barbaridades que se cometieron en una guerra que provocaron los socialistas, los anarquistas y los del Frente Popular.
Lo triste de todo aquello es que han muerto, por uno y otro bando, inocentes soldados de reemplazo obligatorio: gente que poco o nada tenía que ver con las aspiraciones de unos y otros políticos.
Ahora bien, si en España estuviese implantada una verdadera democracia, este tipo de mensajes dirigidos traerían consigo la inmediata retirada y la puesta en el banquillo de los acusados a los autores y promotores de tales insensateces... por usar un calificativo suave. Porque lo que si se busca con esos “mensajes” es que el otro 50% de los españoles se cabreen y se la jueguen a una sola carta.
Total, como dice el dicho, ya que soy ramera no pretenderán que pague la cama. Y si califican de asesinos e hijos de asesinos a los más de diez millones de adultos españoles, a bombo y platillo, es porque saben que están amparados por un régimen similar al de 1936... y no pasa nada; aunque lo que están buscando lo sabemos casi todos, pero ni es el momento político ni los millones de parados han tocado todavía la desesperación. Pero una vez converjan esos dos factores, sabe Dios adonde nos lleva el cabreo.
Luis de Miranda
martes, 15 de junio de 2010
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