lunes, 14 de junio de 2010

2010.06.14
Me gustaría saber cómo “funcionan” los genes porque me parece increíble que después de tres o cuatro generaciones, todavía los españoles, nosotros, sigan con el “Pan y circo” y se olviden, nos olvidemos de los gravísimos problemas que nos afectan a todos, por igual.
Cuando el general Francisco Franco Bahamonde era informado de que el pueblo estaba un tanto cabreado y se preparaba alguna huelga o manifestación... sus asesores entrevistaban rápidamente a los Presidentes del Real Madrid (equipo oficial del régimen) y del Milan para que los dos se pusiesen de acuerdo y jugasen un partido el día “tal” a las ocho de la tarde-noche. De hecho, en algunos países de nuestro entorno se estudió esta política de Franco, como un medio efectivo para evitar disturbios callejeros, detenciones, interrogatorios o... con un poco de mala suerte, como sucedió en Santiago de Compostela en 1972, que perdió la vida un estudiante a manos de un policía vasco, por cierto.
Pues bien, aquí y ahora pasa exactamente lo mismo: pan y circo. Para mi modo de ver y analizar la situación socio-política nuestra, a don José Luis Rodríguez Zapatero no le pudo caer el mejor premio de lotería que le hayan coincido el mundial de futbol con su delicadísima situación nacional: situación que está deteriorándose a pasos agigantados y llegando a extremos impredecibles.
Hoy, al sentarme ante el ordenador, me pregunté sobre qué iba a girar mi comentario diario... Y tras dos o tres segundos me respondí que ya lo tenía claro: el futbol. El futbol atiborra las tascas y los bares. El futbol obliga a endeudarse con la compra del televisor-plasma o el “D-3” o la contratación de tales Canales de Tv. El futbol permite que la otra parte de la pareja se vaya a descansar un par de horas al hotel del barrio de al lado o de la villa cercana. El futbol permite a los descontentos, amargados y frustrados (de ambos sexos) a que descarguen sobre el cuerpo arbitral, jugadores y fanáticos del equipo contrario toda la ira y salvajismo propio de los aficionados al balón-pie. Porque en este colectivo es donde se encuentran individuos que están dispuestos a matar a quien se ponga por delante, si esa o ese infeliz se le ocurrió menospreciar al equipo de sus amores.
Perdónenme si confieso que desde muy joven dejé de ir a los campos de fútbol porque jamás entendí ni entenderé ese salvajismo y esa sinrazón agresiva.
Asi que ya lo saben. Fútbol y mas fútbol, porque el paro, la subida de impuestos, la hipoteca, el hambre de nuestros hijos, etc., etc. no importan demasiado ante “la roja”, la comunista, la socialista o el Frente Popular.
Y al que no le guste el fútbol que se vaya para Marte o Saturno. Y si se queda aquí que se mantenga callado, no vaya a ser que algún fanático se lo lleve por delante.
Luis de Miranda

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