2010.06.11.
Vistas las imágenes en los distintos canales de Tv., con motivo de celebrar el primer centenario de la llegada al Congreso de los Diputados del primer socialista, Pablo Iglesias, algunos de los españoles de a pie se sorprendieron de los comportamientos de dos distinguidos políticos que estando sentados uno al lado del otro, en ningún momento se han cruzado una mirada. Es más, marcaron distancias... Les estoy hablando de los Señores Guerra y Bono.
Pero no sólo esto ocurre en el Partido Socialista -que podría mencionar otros casos sangrantes, pero me limitaré a uno más: el de nuestro ex-Presidente don Felipe González Márquez y el actual Presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez Zapatero, del que el primero de ellos dijo hace unos días “que de es de personas inteligentes cambiar de idea; pero de todo lo contrario, el que cambia de idea diariamente”. Les decía que estas animadversiones entre compañeros de Partido no sólo ocurren en el PSOE, sino también en el Partido Popular -caso de don Alberto Ruíz Gallardón y doña Esperanza Aguirre- y ya no digamos en el Bloque Nacionalista Gallego -como pueden ustedes observar, desde la renuncia de don Henrique Tello León a presentarse como candidato a la Alcaldía de La Coruña- que aquí, y sin el menor rubor, la lucha por tal reemplazo es encarnizada.
¿A que se deberá -pregunto- ese interés por ocupar un puesto de concejal o un escaño en el Congreso o en el Senado o una cartera de los múltiples Ministerios o el de residir equis años en La Moncloa?. ¿A qué se deberá?... Ustedes que son mucho más inteligentes que yo sabrán la respuesta. Porque la mía creo que ya la conocen... y no es muy aplaudida por quienes anteponen su interés personal al de los ciudadanos, salvo casos muy, pero que muy excepcionales.
Si la memoria no me traiciona, creo que fue Conrad Adenauer quien dijo que el mayor enemigo de un político no es el del Partido de la oposición, sino el de su propio partido. De ahí que haya llegado a la conclusión -de eso hace ya muchos años- que todo político debe llevar siempre un par o dos de guarda-espaldas a su vera para librarse de sus verdaderos enemigos; amén de los aduladores y de los corruptores: esos personajes que les invitan a viajar en su avión y/o yate privado o, por aquello de no ser menos que los demás, regalan a sus esposas o esposos alhajas, decoraciones, recalificaciones o exclusivas comerciales.
Y para terminar, confesaré que sentí vergüenza ajena por el desprecio burdo y chulesco que le hizo ayer el impresentable Berlusconi a nuestro Presidente del Gobierno de España: dejando sólo ante la Prensa internacional, después de presentarlo como un “santo”, pues venía de recibir la bendición apostólica del propio Papa. Pero aunque me duela hablar así de mi Presidente, la realidad es muy tozuda y estas mofas, estas “bofetadas políticas”, se las ha ganado, don José Luis Rodríguez Zapatero, a pulso y con diploma.
No se puede andar por España adelante creyéndote que eres el mas inteligente, el mas alto y el mas guapo, porque te vas a encontrar con alguíen que es más chulo que tú... y te sacará los colores. Tampoco se puede ir al extranjero vendiendo humo e intentando dejar a los organismos competentes como iletrados, puesto que el País que representa -en este caso, el nuestro- será envidiado por su recuperación económica y social... “aunque le pese a mi amigo Sarkozy”.
¿Se acuerdan de aquellas palabras?... Pues ahora podrán entender el comportamiento que ha tenido ayer el Presidente Berlusconi con el señor Zapatero... Y si nos paseamos por la Unión o escuchamos en privado a nuestros y nuestras corresponsales en la zona... se nos caerá la cara de vergüenza: es el “hazme reir” de los 15 principales.
Y si aceptamos las palabras de la señora de la Vega (a la que por cierto le quedan muy pocos telediarios en la Vice-Presidencia que ocupa) tenemos a este inigualable personaje hasta el año 2.012, nos guste o no. ¿Entendido?...
Luis de Miranda
viernes, 11 de junio de 2010
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