2010.06.04
Señora Ministra de Sanidad, me parecen muy bien las medidas que usted está tomando sobre la eliminación parcial o total de los millones de españoles que tienen adicción por la quema de tabaco y demás aditamentos químicos; puesto que tal adicción produce la muerte de ocho mil fumadores anuales.
Imagino que durante los seis años que su Partido Político lleva en el poder, ya han muerto por tal adicción 48.000 fumadores. Y sin embargo esos 48.000 cadáveres sólo significan para usted y los suyos una serie de restricciones que poco o nada harán que este maldito vicio deje de penetrar entre nuestros jóvenes, menos jóvenes y ancianos. ¿Por qué -le pregunto con el máximo respeto- no prohiben la siembra, elaboración y consumo de esta droga, si, en verdad, le interesan las vidas de tantos miles de ciudadanos?... Su obligación -hasta donde llego a comprender- es la de velar por la salud de los españoles. Y si esa obligación suya, de verdad le importase, la solución está en el próximo Consejo de Ministros. Pero esa decisión, doña Trinidad Jiménez, le costaría a usted la Cartera de Sanidad y al Ministerio de Hacienda una reducción de ingresos multimillonarios. Por eso hoy, y desde mi conciencia, me permito decirle que su doble moral me repugna, porque para nadie es un secreto que los fumadores generan unos ingresos a las arcas nacionales de tales dimensiones, que ningún Gobierno pasado, presente y futuro tendrá la valentía de proponer la prohibición total de dicha droga.
¿Cree usted que los Gobiernos de nuestro País lamentan las muertes de 8.000 personas/año?... Por favor, no mientan, una vez más. Porque esos 8.000 cadáveres generan, con su muerte, el consumo de fármacos, los gastos de estancia y manutención en nuestros Hospitales, los gastos de esquelas en los medios de comunicación, la compra de ataúdes, coronas y ramos de flores, la compra o alquiler de un nicho o, en su lugar, el pago de la cremación del cadáver. Y todos esos gastos -pos morten- arrastran consigo los correspondientes IVA de cada factura. ¿De cuantos millones de euros estamos hablando, señora Ministra, y que van a parar a las arcas nacionales?.
Por ello -perdóneme usted, de nuevo- no me creo nada de que esa regulación la haya tomado usted y los suyos en pos de nuestra salud. Simplemente tomó esa postura para quedar bien ante los que no alcanzan a ver más allá de sus narices. Porque usted, lo sabe usted muy bien, señora Ministra, usted no está capacitada para luchar contra las Compañías Multinacionales del Tabaco. Y si un día, por ejemplo, a usted le remordiese la conciencia y decidiese proponer la prohibición de la siembra, manufactura y consumo del tabaco... verá usted como su Jefe la destituirá de inmediato. De ahí que insista en que esa medida que están tomando no deja de ser una simple demagogia... y un desapego a la integridad física y psíquica de los españoles.
Créame, doña Trinidad, que si quiere vivir tranquila en este mundo traidor -como nos dijo el gran poeta- no se mete en callejones oscuros, húmedos y malolientes... porque podría resbalar y su familia, también.
Luis de Miranda
viernes, 4 de junio de 2010
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