2010.06.03
Supuestamente, el pasado 31 de mayo finalizaba el plazo que nos concedió la Unión Europea para fijar las bases de la reforma laboral y que nuestra Nación necesita. Sin embargo, y en vista de que Sindicatos, Patronal y Gobierno no llegaron a un acuerdo, después de dos años de negociaciones, incomprensiblemente se aplazó el supuesto consenso una semana más (la que no servirá de nada) y se decretará la reforma el miércoles: el 16 de este mes.
No niego que soy uno de los convencidos de que mientras entren en la negociación los dos principales Sindicatos, U.G.T. y CC.OO., en la España actual, jamás se llegará a ningún acuerdo. Y no se logrará porque dichos Sindicatos verticales, a los que se les permitió unos poderes inimaginables, no permitirán que el Gobierno de turno les saque la careta: sustituir el Ministerio de Trabajo por una posición independiente, que les obligaría a defender, con uñas y dientes, al mundo de los asalariados. Pero de llegar a ese punto, ¿qué creen ustedes que pasaría?... Que automáticamente perderían los millones y millones de euros que les entregan los Gobiernos de turno, a costa de nuestros impuestos, y que les permiten vivir a un nivel económico que nunca obtendrían en la empresa privada.
Lo primero y principal que tendría que ponerse en marcha -y con ello se reactivaría el empleo- es el contrato único. ¿En qué consistiría el contrato único?... En la relación directa entre el aspirante al puesto y el patrón. Serían ellos, y sólo ellos, quienes fijarían las condiciones económicas y sociales durante el tiempo en que ambos siguiesen unidos laboralmente; así como el tiempo que acordasen para la prueba de aptitud. Y una vez el Patrón se viese obligado a reducir plantilla porque su facturación sufriese una baja importante o total, por causas ajenas a su voluntad, el empleado cobraría la parte proporcional de las pagas extraordinarias: la semestral en marcha y de la de beneficios. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
¿Beneficios para ambas partes?... Pues, para el Empresario, evitar el radicalismo de unos Sindicatos que exigen unas demandas sociales que no se corresponden con la realidad de un mercado global y que para la mayoría de la pequeña y mediana Empresa son inasumibles; cuando son ellas (pequeña y mediana Empresa) quienes generan más del 80% del empleo en toda España.
Y para el empleado, una seguridad total... que no tiene ahora con las decenas de “contratos basura” que existen; ya que psicológicamente su rendimiento laboral no es el mismo, puesto que vive con la incertidumbre de que si le renovarán o no ese maldito contrato. “Contratos basura” que en su día aprobaron los dos Sindicatos verticales para no crearle problemas al Gobierno... pues, tengo la impresión, de que a muchos de ustedes les está fallando la memoria. Y la falta de memoria, como dije ayer en este mismo espacio, es muy mala consejera.
Piensen, analicen, respiren hondo y... no se suiciden; ya que nuestros hijos no tienen la culpa de que sus padres sean unos irresponsables.
Luis de Miranda
jueves, 3 de junio de 2010
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