miércoles, 26 de mayo de 2010

2010.05.26
Y sigue Cataluña llevándose millones y millones de euros de nuestros impuestos. Y sigue nuestro Gobierno Central despilfarrando millones y millones, a costa de nuestro sudor y lágrimas. Ayer, don José Luis Rodríguez Zapatero le regaló nueve millones de euros a Cataluña para “comprar” las voluntades de moros y troyanos, puesto que aquella región no española (según los dirigentes políticos y gran parte de la sociedad catalana, que así nos lo recuerdan a cada momento) continúa chantajeando a España, a través de los distintos gobiernos que han capitaneado La Moncloa. Pero lo mas repugnante para nosotros, los españoles de bien, es que un Partido Político -como lo es CiU y que tan sólo cuenta con el 0.9% del sufragio nacional- es que imponga sus dictados y ambiciones al 99.1% de la totalidad de votantes... y cada Presidente del Gobierno de España no haya sido capaz de erguirse con pundonor y valentía y dejar de caminar a cuatro “patas” por los prostíbulos del poder; hipotéticamente hablando (escribiendo), claro está.
Nadie, hasta donde soy consciente, duda de la honorabilidad de ciertas mujeres y de algunos hombres que conforman el Parlamento catalán. Pero en lo que sí estamos de acuerdo es que -ignorando los motivos- la que ellos llaman “Nación Catalana” impide que el resto de las regiones ibéricas puedan desarrollarse como se merecen, ya que en el que debía ser un reparto de ayuda a las provincias mas necesitadas no pueda llevarse a cabo, gracias a que nuestros gobernantes sólo tienen la vista puesta en el nordeste de la Península Ibérica... dejando de importarles el futuro de los cuarenta millones restantes. ¿Y saben por qué?... Porque mientras Cataluña siga ordeñando y sodomizando a la antigua España, el Primer residente de La Moncloa cuenta con la seguridad de que nadie le socavará la poltrona. E idéntica situación la sufrimos en las Comunidades donde haya un Partido Político separatista: ninguna decisión de alto calaje se lleva a cabo si el Presidente de la Comunidad es consciente de que puedan “cabrearse” los violadores de la Constitución Española (o, si ustedes lo prefieren, los que sueñan con la secesión de la Nación) y recurran a los métodos que usaron los asturianos en el año 1934.
En resumen. Alguien dijo hace tiempo -y muchos dicen ahora- que España no volverá a ser una gran Nación de prestigio mientras se permita a las minorías y a los Sindicatos verticales “trabajar” por cuenta ajena. O como dicen en América Latina, malo cuando hay mas Caciques que Indios.
Luis de Miranda

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