martes, 11 de mayo de 2010

2010.05.11
Durante la tarde noche de ayer hemos recibido cuatro llamadas telefónicas; de las cuales, tres fueron hechas por mujeres y una de un caballero. Pues, resulta que las cuatro nos comentaron que no comprendían como puede haber, a fecha de hoy, tantos fanáticos o tantos irresponsables, ya que por las informaciones que los medios de comunicación nos dieron a conocer en el día de ayer el Partido Popular solamente aventaja al Partido Socialista Obrero Español en un punto y medio.
De tales llamadas telefónicas extraigo dos conclusiones. La primera, que las mujeres españolas, otra vez más, nos demuestran que son mucho mas responsables que los varones: virtud ésta que lo vienen demostrando a lo largo de la Historia. Y que han sido ellas las que nos han sacado “las castañas del fuego” durante y después de nuestra última guerra civil. Del mismo modo que lo hicieron en el siglo XIX, en Méjico y en la actualidad se están jugando sus vidas frente a la dictadura de los Castro, en Cuba... por poner dos ejemplos mundialmente famosos. Y lo hicieron y lo seguirán haciendo cuando ven en peligro el futuro de sus hijos, de nuestros hijos; puesto que la mujer analiza siempre cada situación sin despegar los pies del suelo, ya que sobre ella descargamos el peso del hogar, en toda la extensión de la palabra.
Y la segunda conclusión –que para mí es la más sangrante- es que la mayoría de nosotros, los hombres, ante una desgarradora situación como la que estamos viviendo, y siempre y cuando “papá Estado” nos pague los cafés y las cervezas sin dar un palo al agua, mientras jugamos en el bar de la esquina la partida con los amigotes, el futuro de nuestros hijos lo dejamos en manos de nuestro club de fans. De ahí que a lo largo de los siglos se dijo siempre de nosotros que el hombre –como varón- nunca traicionará al Partido Político de sus amores, ni al equipo de futbol de sus entretelas, ni a la marca de cigarrillos. Sin embargo no tiene inconveniente –salvo honrosísimas excepciones- en traicionar a su esposa, al compañero de trabajo y a cuantos no piensen como él.
Y sobre estas dos realidades poco más se puede argumentar. Tal vez una, tan sólo. Que los cinco millones de parados, más otro millón entre los que están siguiendo algún curso de formación y los autónomos no dudarán en seguir votando por quienes los han puesto en la miseria controlada... siempre que se les garantice que recibirán una limosna con la que puedan acudir al bar de la esquina y pagarse algún que otro partido de fútbol. Al fin y al cabo eso de tener que madrugar y doblar el espinazo no es algo que les, que nos atraiga... ya que sus mujeres, nuestras mujeres, nos sacarán “las castañas del fuego”, aunque para ello tengan que jugarse la vida y el honor.
¿Entienden ahora por qué la esperada alternativa del poder sólo está a punto y medio de este Gobierno?.
Luis de Miranda

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