2010.05.05
En primer lugar quiero aclararles que estoy escribiendo este comentario cuando el reloj está marcando las nueve menos cuarto de la mañana del día cinco de mayo del año 2010. ¿Qué por qué hago esta aclaración?... Sencillamente porque, por las noticias que se están filtrando en los medios de comunicación, resulta que en el Partido Popular están una serie de personajes propios del día de los “santos inocentes”. Y me explico.
En el caso de que sea cierto que el Partido Popular tiene abiertas tres cuentas corrientes en un Banco muy popular, en una conocida Caja de Ahorros y en una de esas sucursales está en la ciudad de Santiago de Compostela. Lo que me cuesta trabajo creer es que a un “cerebro” del Partido se le ocurrió ingresar 330.000 euros (en billetes de quinientos) en una sucursal del Banco Popular. Y por tratarse de una cantidad nada frecuente (puesto que cantidades de esa índole se transfieren de cuenta a cuenta) me parece de aurora boreal que hayan caído como pardillos, cuando todos sabemos que todo ingreso en efectivo –si los billetes que entregamos de 500 euros superan las tres unidades- los Bancos tienen la obligación de informar su procedencia; ya que los millones de billetes “Bin Laden” (como familiarmente les llaman los españolitos de a pie) están supuestamente desaparecidos y en manos de las mafias rusas y de los narcotraficantes. Y con ello –cosa que dudo- intentan los gobiernos averiguar su origen.
Ante este hecho –en el supuesto de que tal información sea cierta- el mas alto responsable del Partido Popular debe llamar a capítulo al cerebrito que tuvo semejante error, puesto que lo que ha provocado es un daño atroz a la organización que capitanea la derecha española.
Y la segunda caída de pardillos es la que habrá cometido en el día de hoy don Mariano Rajoy al haber aceptado una entrevista en La Moncloa con nuestro Presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero -después de dieciocho meses- puesto que de ella no saldrá ningún acuerdo que ponga en marcha la recuperación del País.
Terminaré diciendo que -a estas alturas de la funesta película- tengo dudas si la fama que le damos al señor Zapatero (al que le gustan más las fotos que a los niños un “chupa-chus”) no será la misma que la del señor Rajoy. Porque hay que ver como le gusta subir los escalones de La Moncloa, aun cuando sabe de antemano que nuestro Primer Ministro lo tiene como simple “esparrin” o como “bufón del reino”.
Pienso que si don Mariano Rajoy tuviese un mínimo de vergüenza torera, y por el bien de España, no se prestaría a estas mofas. Pero como son tantas las ganas que tiene de fijar su residencia en La Moncloa, le impide ver mas allá de sus narices: verán como lo culparán del hundimiento económico de España, así como del paro, los medios de comunicación mediáticos.
Así que, queridos votantes de la derecha, como del más allá no les llegue un milagro, háganse a la idea de que el Partido de sus amores continuará en la oposición; puesto que lo que necesita el pueblo de España es un líder con personalidad... y que, de tanto en vez, sepa pegar un fuerte puñetazo sobre la mesa... y que la mesa tenga bien colocados los cajones en su sitio. De lo contrario, los honorables militantes del Partido Popular (que sí los hay) y sus verdaderos defensores (o sea los currantes de verdad) vivirán una vez más la decepción, pues para derrotar a un PSOE que se retrotrajo en ideología al año de 1934 se necesitará de un gran estadista con peso específico. Es una pena –pensarán muchos de ustedes- pero es lo que hay. Y de donde no hay, no se puede sacar. La esperanza que les queda es que, una vez perdidas las elecciones de 2012, el Partido Popular se ponga las pilas y seleccione un buen candidato... y en el 2016 que sea lo que Dios quiera. Pero mientras el señor Rajoy siga en el papel de “monge benedictino”, ni el pueblo español, ni los inversores internacionales verán el final del túnel.
Luis de Miranda
miércoles, 5 de mayo de 2010
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Realmente claro para alguien como yo que esquiva la política.
ResponderEliminarUn afectuoso saludo.
L.V.