2010.05.03
El pasado sábado he visto en el Canal 1 de TVE la película titulada “las 13 rosas” –como muchos de ustedes, me imagino- y de la que había oído hablar en varias oportunidades.
Como cinéfalo que me he considerado siempre, debo reconocer que tanto la adaptación de la novela, como la dirección y sus actores, en líneas generales, han obtenido una alta calificación. Sin embargo no encontré acertada su programación, ya que el “pase” coincidió con un importante partido de fútbol... en un País donde la intoxicación del llamado “deporte rey” tiene adormecidas las conciencias de sus habitantes. Pero como lo importante es dar a los pueblos lo que estos demandan, la dirección de TVE estuvo, hasta cierto punto, acertada. Y repito lo de “acertada” porque eso fue lo que se estuvo haciendo durante el régimen de Franco: ante situaciones comprometidas y de alto riesgo, se programaron interesantes partidos de fútbol, evitando así cualquier huelga o una posible confrontación con los cuerpos de seguridad del Estado.
Por el contrario, pienso que las familias socialistas, comunistas y las de los separatistas, anarquistas y anti-sistema habrán disfrutado lo suyo; puesto que en el film “las 13 rosas” pudieron ver escenificadas algunas de las atrocidades que se cometen en todas las guerras, para desgracia de todos.
Lo que yo desearía –y lo pido desde este rincón del suelo patrio, como lo es Galicia- es que ese mismo equipo de guionista, director y actores hagan otro tanto con las barbaridades cometidas por el Frente Popular, por los socialistas, comunistas y anarquistas. ¿Por qué?.- se preguntarán... Pues... para lograr una regeneración de la llamada “memoria histórica”. Y de esa forma las generaciones que han tenido la suerte de no sufrir en sus propias carnes los horrores de la guerra entre hermanos, sacasen sus propias conclusiones y se dieran cuenta de cómo se desvirtuaron los hechos, por ambas partes.
Si duras han sido las escenas filmadas, igual de duras podríamos ver los sucesos de Paracuellos del Jarama o los de Cuenca o los de Asturias o los de Cataluña o el hundimiento del “Baleares”, donde una alta cifra de marineros gallegos perdieron la vida. Claro que esa otra parte de la Historia no interesa divulgarla cuando no dejaría muy bien parados a quienes se hacen representar como los chicos castigados y buenos de la película, cuando esos chicos buenos se quisieron cargar la Segunda República, en 1934.
Y volviendo a “las 13 rosas” quiero resaltar algunas “pinceladas” del argumento, para que las mujeres y hombres de buena voluntad no juzguen a unos y otros como buenos o malos. Habrán observado que gente de uno y otro bando auxiliaron y protegieron a los del bando contrario; ya que entendieron que por simple ideología no se debe torturar y fusilar a nadie. Pero, como he dicho la semana pasada, cuando una guerra está en marcha y después de finalizada, los vencedores tienen la obligación de “limpiar la casa”. Y esa inhumana “limpieza” (entre comillas) se realiza en todos los Países del mundo para asegurar un futuro de estabilidad del nuevo gobierno.
Los regímenes dictatoriales –depende de la Nación que los impone- tiene dos formas de “hacer limpieza”: una, condenando a muerte a los no partidarios del régimen; y dos, acallando y denostando -con mayoría parlamentaria- a los oponentes, con métodos nada democráticos. Y esto último se logra poniendo en marcha la maquinaria mediática; que es la encargada de hacer el “trabajo sucio” y de tergiversar las informaciones, en función de la realidad. Y créanme que en los pueblos con orejeras suele dar resultado... pero no deja de ser otra forma de condenar a muerte a la democracia. Además, pienso que no hay una gran diferencia entre estar vivo y no tener libertad... que estar muerto. El primero sufre y el segundo, descansa en paz.
Luis de Miranda
lunes, 3 de mayo de 2010
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