miércoles, 28 de abril de 2010

2010.04.28
Me resulta irresistible volver a tocar el tema de la niña musulmana que se le ha prohibido llevar dentro de las aulas cubierta la cabeza. Y no puedo evitarlo, porque no acabo de entender que un grupo de señoritas no musulmanas salgan en su defensa, cuando esa pañoleta significa sumisión al hombre. Y no sólo sumisión al hombre, sino que, además, es una imposición, a partir de su primera menstruación. Y además tendrá que someterse a la ablación del clítoris. Y además, para mas INRI, tiene que mantenerse virgen hasta su noche de bodas. Y además no tiene derecho a elegir el hombre que se la compra a sus padres. Y además, tendrá que caminar detrás de su esposo a dos pasos de distancia. Y además se la considerará un ser inferior al hombre. Y además se le podrá dar muerte a pedradas si comete adulterio.
Pues bien, parece ser que estas niñas no musulmanas y compañeras de colegio –al protegerla y defenderla- están revindicando todas esas atrocidades... que espero que les sean aplicadas a ellas, como premio a tal defensa.
Entre las colaboradoras de Radio Social Atlántico de La Coruña (España), dos de ellas han estado en viaje de turismo en Países islámicos. Y a las dos –que no coincidieron en los mismos Países- las obligaron desde el mismo aeropuerto a cubrirse la cabeza... y sin derecho a protesta.
Lo peor de todo esto es que las madres de dichas adolescentes no musulmanas ni la Ministra de Igualdad de la mujer –aun viendo las imágenes que pasan los distintos Canales de Tv.- no rectifican a esas hijas y les explican la barbaridad que están cometiendo al apoyar de manera irresponsable a su compañera de Colegio. De verdad, de verdad, ¿es todo cuanto obliga la ley Islámica lo que están pidiendo para nuestras hijas y nietas?.
Dejémonos de hipocresías y defendamos los mismos derechos –por credo y costumbres- a portar o no un velo o un burka o una minifalda. Y cuando nuestras mujeres puedan pasearse por un País islámico sin cubrirse la cabeza, con un escote pronunciado o en bikini (sin están en una playa), nosotros no tendremos inconveniente a que las mujeres que profesen esa otra religión puedan llevar el velo o el burka, si así lo desean, en todo el territorio español. Pero mientras tanto, obliguémosles a que respeten nuestras costumbres y nuestros credos. Y de no aceptarlo, por el mismo camino que llegaron, que regresen.
No creo que esté pidiendo nada del otro mundo. Estoy pidiendo respeto e igualdad. ¿Está claro?.
Luis de Miranda

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