lunes, 19 de abril de 2010

2010.04.19
Por ser el fin de semana el que mas tiempo me permite para explorar tales o cuales Emisoras de Televisión y/o Radio, pues recurro a los tiempos en que se ofrecen Servicios Informativos. Es tal la cantidad de noticias sesgadas, retocadas, adaptadas a cada Comunidad, que de verdad llego a sentir vergüenza ajena, ya que mis maestros, nuestros maestros, nos enseñaron todo lo contrario... a pesar de gobernar otra dictadura distinta.
Perdonen el paréntesis, pero quiero aclarar que existen dictaduras militares, dictaduras del proletariado, dictaduras parlamentarias, dictaduras “Fidel Castro”, dictaduras “chavistas” (que en nada se parecen a la anterior), etc., etc., etc.
Pues, como les estaba comentando, el pasado sábado, sobre las ocho y nueve de la tarde, sintonicé un Canal de Televisión –de ámbito nacional- donde cada noticia del informativo era la copia exacta de aquellos panfletos que se dejaban caer al suelo en la década de los 70: por su redacción y por los contenidos. ¡Qué manera de retorcer el contenido de una información!. Pero lo que hallo mas triste –no es esa propaganda asquerosa- sino que bajo el paraguas de “libertad de expresión”, se pueden quitar y poner “calzoncillos” a los pasajeros del “11-M”, o a los personajes del caso Gurtel, o a los traidores que sirvieron de correo en el bar Faisán.
Entiendo que los “bustos parlantes” se limitan a leer lo que sus compañeros de redacción colocan en el “pronter” y en las cuartillas. Entiendo que quienes están frente a los ordenadores tienen que seguir los dictados de los responsables de la Cadena... Y así sucesivamente, hasta llegar a quien nos concede subvenciones directas y subvenciones indirectas: publicidad institucional. Pero también entiendo que hay que tener un poco de decencia profesional... aunque en algunas ocasiones haya que abandonar la familia y salir del País por miedo a que nos pudriésemos en la cárcel.
Habemos en mi generación compañeros que por nuestros comentarios o por negarnos a redactar o leer tal noticia nos hemos visto ante los tribunales... y aquí seguimos estando sin doblar el “espinazo” y con un solo calzoncillo, cada vez que nos vestimos.
¿Saben lo bueno de todo esto?... Que los pocos que quedamos, no tenemos que escondernos de nadie, no tenemos que cambiar de acera, no tenemos que girar la cabeza, no tenemos que mendigarle a nadie... ni viajar a Sodoma.
¿Por qué el número seis es el número del diablo?... Parece ser que si nos dan algún documento o matrícula de un vehículo con tres seises que traen muy mala suerte. Como yo no creo en esas cosas, me da igual, que sean tres seises seguidos. Lo que no me da igual es vayan correlativos los números para terminar en “seis”, porque menudo trío que forman esos tres Canales.
Luis de Miranda

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