lunes, 12 de abril de 2010

2010.04.12
No siendo muy amante de la televisión, porque sigo con mi preferencia por el mundo de la Radio, confieso que me he pasado gran parte de la noche del sábado y la jornada del domingo haciendo “zapping” por los distintos canales de Tv mundiales buscando información y análisis sobre el lamentable accidente que sufrieron el Presidente de Polonia, su esposa e importantísimos cargos políticos, militares y sociales de aquel hermoso País. Y de cuanto he visto y oído, debo destacar la reacción en masa de un pueblo que sabe valorar lo que por ellos ha hecho Lech Kaczynski. Y es que cuando se tienen claras las líneas de conducta, basadas sobre los cimientos de la moral, del honor y una inequívoca creencia religiosa (madre y origen de los pueblos que conformamos Europa), las pequeñas diferencias ideológicas que nos muestran los Partidos Políticos quedan aparcadas por el dolor de la tragedia.
Otro punto a destacar, ante tanto dolor, es que esa envidiable Nación ha sido muchas veces golpeada a lo largo y ancho de la Historia por inmorales y asesinos que sólo han buscado la destrucción de un País que, para su desgracia, se encontró entre la izquierda radical de José Stalin y una derecha comandada por Adolfo Hitler: o sea, entre la dictadura del proletariado y la obsesiva ambición de poseer el poder total del Continente Europeo. Pero, a pesar de los golpes que Polonia ha recibido, ese País ha experimentado un progreso muy importante (sin ser progresista) y un incremento de su peso específico –dentro de la Unión- que nosotros, por progresistas o trasnochados, hemos ido perdiendo.
Si para el pueblo polaco hoy son días de dolor y desesperación, también lo fueron con los socialistas soviéticos, primero: (no olvidemos la matanza de 22.000 polacos, en los bosques de Katyn, ordenada por el sanguinario Stalin) y más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, por los bombardeos que llevó a cabo la aviación alemana y que difícilmente llegó a saberse cuanta gente murió abrasada… en tierra y en los ríos, ya que sus aguas alcanzaron tan altas temperaturas que un alto porcentaje, que buscó cobijo en el cristalino cauce, murió “cocido”.
La pregunta que nos hacemos muchos es la siguiente: ¿Quién va a gobernar el futuro de Polonia?..
Si los polacos no olvidan las cicatrices que les dejaron la U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y la Alemania socialista, supongo que el próximo mes de junio no se dejarán embaucar y seguirán la senda presente: la misma que ha elegido Hungría, para su futuro. Y es que cuando los pueblos viven o vivieron en sus propias carnes el socialismo en su estado puro, descubren las distintas formas de la corrupción, la pérdida de derechos democráticos, la doctrina del odio y los asesinatos en masa. Por esas razones, veo difícil que se dejen poner orejeras o que compren humo.
Desde este rincón de España, llamado Galicia, Radio Social Atlántico quiere hacer llegar a las comunidades polacas, residentes en España, su pesar por tan horrible tragedia. Y, al mismo tiempo, los que somos creyentes elevaremos al Cielo una oración por el alma de quienes nos han dejado para siempre.
Luis de Miranda

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