jueves, 8 de abril de 2010

2010.04.08
Hasta que mi mente –por razones de edad- me permita seguir analizando las declaraciones y comportamientos de ciertos políticos separatistas y progresistas, seguiré en mi línea liberal, me cueste lo que me cueste. Es hora ya, después de tres décadas, alguien tiene o tenemos que llamar a las cosas por su nombre. Y me explico.
A lo largo de la historia reciente son varios los Países que, a través de sus máximos responsables, definieron a los separatistas como el cáncer de las democracias. Y ello se debe a que estos soñadores de sueños trasnochados, tergiversan la Historia de tal manera que llegan a “lavar” los cerebros de unas poblaciones con escasa formación cultural, hasta el extremo de convertirlos en simples marionetas colgadas en el aire de la no convivencia pacífica; ya que su credo es muy simple: dividir a las Naciones en dos bandos: en buenos y en malos.
El ejemplo mas sangrante lo hemos vivido la pasada semana en Cáceres, donde una ignorante alcaldesa ordenó quitar de la fachada de un monumento el escudo de los Reyes Católicos, por rememorar –según ella- al franquismo. Esta aberración se debe a que estos progresistas y/o separatistas acordaron en su día una Ley de Memoria Histórica que sólo circula en una sola dirección. Y otra prueba de ignorancia la hemos vivido hace unas semanas en nuestra ciudad de La Coruña, cuando -en otra demostración de odio y revancha- la estatua del general Millán Astray fue “arrancada” de la plaza que lleva su mismo nombre, con la disculpa de que el fundador de la Legión española –y por ende, la propia Legión- apoyó en la última Guerra Civil al llamado “Ejército Nacional”. Pero lo que no dicen –porque la falta de hombría se lo impiden- es que el general Millán Astray, por aquel entonces, residía en un País Sudamericano y que tuvo grandes desavenencias con el propio Franco sobre cómo se llevó a cabo el “levantamiento”.
Lo que estos iletrados no entienden –porque el odio les bloquea las mentes- es que la Historia de todo País está compuesta de páginas “blancas y negras”; y que el pasado tenemos que respetarlo siempre, por una razón muy sencilla: porque el presente que estamos transitando; mañana, se convertirá en pasado y pasará a engrosar las nuevas páginas de la Historia.
Esperemos que para entonces no vuelva a tener España otras bandas de irresponsables, con mentes cargadas de odio, que intenten destruir la memoria de los hombres y mujeres de hoy.
Luis de Miranda

No hay comentarios:

Publicar un comentario