2010.03.30
Las fechas que estamos viviendo, desde hace mas de dos siglos nos recuerdan a todos (creyentes y agnósticos) la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret. Y como comprenderán aquellos que tienen una formación cultural mas o menos buena, mas de medio mundo aceptó la existencia de Jesús de Nazaret como el gran defensor de los derechos humanos, así como marcó unas pautas –que están reflejadas en los Diez Mandamientos- donde la moral, el honor y la verdad deben regir en nuestros comportamientos sociales y éticos.
Fue tan trascendental su existencia y muerte, que el mundo entero acordó un calendario universal, todavía vigente, donde se mide el tiempo de los planetas y satélites, como nuestros años, partiendo de un punto “cero”, como años A.C. (antes de Cristo) y como años D.C. (después de Cristo o actuales).
Pues a pesar de esta primordial decisión universal, tenemos en nuestra querida España unos impresentables que se hacen llamar “progresistas” y unos anti-todo o separatistas que ejerciendo un poder que sólo le dieron el 5 ó 7% de la población están haciendo lo posible para que la Semana Santa deje de ser “Santa” y se convierta en simples vacaciones de primavera; y las fechas de Pascua Navideña y Reyes pasen a llamarse “vacaciones de invierno”.
Este que les habla cada día se confiesa católico, apostólico y romano, y ustedes me lo habrán oído decir muchas veces. Pues bien. Aún considerándome creyente, reto a estos inadaptados dictadorzuelos de barrios bajos a que hagan desaparecer tanto la Semana Santa como la Pascua Navideña. Pero que lo hagan constar en sus programas electorales, puesto que este servidor de ustedes siempre ha respetado y respeta a los hombres honestos, y no a los cobardes que, una vez en el poder, aplican leyes que dañan nuestras sensibilidades mas íntimas.
Acepto y aceptaré a los agnósticos, pero jamás a quienes vulneran mis derechos a pensar y creer en el credo que yo he elegido en su día.
Y para terminar el comentario de hoy, me dirijo especialmente a los pueblos andaluz, extremeño, catalán y vascuence. Prohíbanse, de una santa vez las demostraciones de fe y las procesiones, puesto que, según ellos, son la perversión y el retraso mental de la ciudadanía: el mundo progresista no puede ni debe permitir estas contrariedades.
¿Están ustedes de acuerdo con ellos?... Pues ya saben lo que tienen que hacer: seguirles dando su voto y confianza en las siguientes convocatorias a las urnas. ¿De acuerdo?... Déjense de ponerle una vela a Dios y otra al diablo, que eso solamente lo hacen los cobardes y los traidores.
Luis de Miranda
martes, 30 de marzo de 2010
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