2010.03.24
Ayer habrán visto a nuestro Presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por el Presidente de la República Francesa, señor Sarkozy, dándole las condolencias a la viuda y familiares del policía asesinado por el grupo terrorista ETA, en nombre de todos los españoles.
Lo que no se imagina el pueblo español es que tal asesinato (lamentable, como todos ellos) encendió una luz de esperanza, para nosotros, y una condena a muerte, para la ETA; ya que –aun reconociendo la gran profesionalidad de nuestros Cuerpos de Seguridad del Estado- las actuaciones e interrogatorios de la policía francesa dan mejores resultados que las de los españoles: sin dejar de reconocer que la democracia gala sigue estando a años luz de la nuestra. Y quizás lo esté, porque las fuerzas de seguridad del estado no estuvieron ni están involucradas con el Partido Político que ganó las elecciones. De ahí que, y sin violar las leyes vigentes, sus policías (entre la que destacaría a la C.R.S.) y sus Ejércitos acatan y hacen cumplir –des la “A” a la “Z”- la Constitución.
Volviendo al inicio. Para fortuna nuestra –porque ahora si que creo que la ETA se ha guillotinado, al asesinar al policía francés- los santuarios que la organización terrorista tiene en territorio galo van a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, pues el pueblo situado al norte de los Pirineos –en un “todos a una”- no dejarán un solo centímetro cuadrado sin revisar, como tampoco ocultará ninguna información que pueda delatar a los propios asesinos y a sus posibles colaboradores.
ETA, sus colaboradores y simpatizantes tendrán que olvidarse para siempre de pisar suelo francés, so pena de pudrirse en las cárceles galas o de “pasar a mejor vida”, caso de que intenten enfrentarse a los cuerpos de seguridad. Créanme que a los franceses no les temblará el pulso para someter a los asesinos a la hora de aplicar sus leyes. Y esa si que es una buena noticia.
No quiero terminar este comentario sin felicitar por igual al responsable del Ministerio del Interior, señor Rubalcaba, como al de la República Francesa, así como a todas esas mujeres y hombres que arriesgan diariamente sus vidas para proteger las nuestras. Y, cómo no, enviar nuestro pésame a la viuda e hijos del asesinado policía.
Luis de Miranda.
miércoles, 24 de marzo de 2010
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