lunes, 22 de marzo de 2010

2010.03.22a
Sinceramente a no acabo de entender a la inmensa mayoría del pueblo español, por mucho esfuerzo mental que hago.
En repetidas oportunidades les he hecho saber –queridos radioyentes- que en mi historial laboral consta que he residido y trabajado en Países de distintos Continentes. Y en todos ellos, respetando la ideología de sus habitantes, he comprobado que ante una situación delicada de la Nación en cuestión, primó siempre el interés general sobre el del Partido Político que cada uno de ellos sentía en sus corazones. Sin embargo aquí, en mi querida España, el fanatismo ideológico prima sobre el interés de todos nosotros.
Digo esto, porque no entiendo cómo se puede acudir a mítines del señor Rodríguez Zapatero, cuando este Presidente nos está demostrando que lo importante para él no es la grave crisis que estamos sufriendo todos, sino el seguir ocupando el Palacio de La Moncloa. ¿Por qué he llegado a esta conjetura?.- se preguntarán. Pues, por una razón muy simple:
Desde aquí reto a don José Luis Rodríguez Zapatero a que me acepte una apuesta de cien mil euros (por su parte) contra un millón de euros (por la mía) a que el día de hoy sabe que está viviendo su último mandato como Primer Ministro de España. Y ante esta pérdida del Poder absoluto (gracias a sus adláteres y a los Partidos minoritarios, que le están costando a las arcas nacionales todos los millones del mundo), el señor Rodríguez Zapatero sigue despilfarrando millones y millones de euros en mítines y en compras de votos. Con lo cual, continúa incrementando nuestra deuda a cifras que su sucesor tendrá que hacer frente, a costa de nuestro sudor y de nuestras lágrimas. De ahí que les recuerde, una vez mas, que no comprendo la actuación de cuantos acuden a sus concentraciones, cuando nuestra Nación se está resquebrajando y el paro sigue apartando para siempre del mundo laboral a un alto porcentaje de mujeres y hombres de bien.
Si algún día (que sí lo espero) este pueblo español llega a sacarse las orejeras que le ha puesto el fanatismo, otro gallo cantará; ya que resulta incomprensible que en el siglo XXI, con un medio informativo que es INTERNET, (de donde se pueden extraer informaciones y análisis de todas las tendencias políticas) todavía sigan prevaleciendo las acémilas.
Perdónenme el dicho popular que tantas veces hemos usado casi todos: “pra o que me queda en este Covento, cágome dentro”.
¿Será eso lo que piensan los componentes del Gobierno?... Espero que no. Porque si así fuere, las acémilas y las ratas abandonarían “el barco”.
Luis de Miranda

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