2010.03.17
Me parece de aurora boreal el que se de preferencia a los intereses comerciales que ciertas Compañías explotan en la Nación venezolana sobre la seguridad nacional.
¿Por qué pienso tal cosa?.- se preguntarán ustedes. Pues, lo pienso así porque me parece –en mi corto entender- que después de oír las amenazas que nos ha hecho el Presidente de Venezuela, el ciudadano Hugo Chavez, arriesguemos las vidas de muchos españoles a cambio de salvaguardar los intereses económicos de las Compañías instaladas en la República Bolivariana.
Pido a Dios, en mi calidad de católico, Apostólico y Romano, que este pensamiento mío sólo sea fruto de mi ignorancia y de mi miedo a que la organización terrorista ETA nos siga sesgando la vida de quienes nada tenemos que ver con la política, ni con los poderes económicos, ni con las fuerzas de seguridad del Estado, ni con la señora del noveno. Pero como el miedo es libre (aunque los gallegos decimos que “o que ten cu, ten medo”), de ahí que me entren escalofríos al escuchar a ciertos magistrados que aconsejan a nuestro Gobierno Central que, en estos casos y ante estas declaraciones del Presidente de una Nación con la que mantenemos relaciones diplomáticas, “debemos ser muy prudentes”.
Así que ya lo han oído ustedes, señoras y señores, hay que recurrir a la prudencia, no vaya ha ser que el “gorila rojo” se enfade y le ordene de nuevo al comentarista de Radio Nacional de Venezuela que vuelva a llamar a nuestro Jefe del Estado (a S.M.Juan Carlos I) hemofílico, pelotillero, borracho, ladrón, mujeriego... y todas las barbaridades que todavía nos faltan por oír.
Y curiosamente, fíjense ustedes bien, a tantas horas de tales descalificaciones, los amigos de Hugo Chavez (señores Zapatero y Moratinos) todavía no han llamado al Embajador de Venezuela para que nos dé una explicación razonable... si es que para la izquierda española esta catarata de insultos no pasa de ser una simple anécdota.
Si ayer, en mi comentario diario, advertí a la Casa Real que, “al menor descuido, la izquierda española no tendrá el menor escrúpulo para indicarle a la actual Casa Real el mismo camino que al abuelo de S.M., el Rey Juan Carlos I”; hoy, (o sea, 24 horas después) finalizo mi comentario con otro dicho popular... puesto que la maquinaria mediática está guardando silencio. Ni un solo titular en defensa de nuestro Jefe del Estado, cuando el triste asesinato del cabo de la policía francesa -supuestamente por el detenido Joseba Fernández Aizpurúa- tuvo lugar horas mas tarde.
Señoras y señores, el dicho dice que “el que calla, otorga”. En este caso concreto, el dicho lo pasaría al plural.
Luis de Miranda
miércoles, 17 de marzo de 2010
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