jueves, 11 de marzo de 2010

2010.03.11
Cuando nos vimos envueltos en el caso del barco pesquero “Alakrana”, recordarán que di mi opinión, como simple pagador de impuestos, que con mi dinero ni se negocia con terroristas y, mucho menos, se pagan rescates. También dije que si nuestro Gobierno Central pagaba un rescate, lo que se estaba entregando una “caja abierta” a los terroristas del Océano Índico para futuros abordajes.
Me parece bien que si en cualquiera de las naves secuestradas se encuentran algunos ciudadanos españoles se hagan todas las gestiones necesarias -a través del Ministerio de Asuntos Exteriores- para lograr la liberación de los rehenes de nuestra nacionalidad. Pero de ahí a que estas liberaciones se hagan por la vía de nuestros impuestos, va un abismo.
¿Por qué digo esto?. Sencillamente porque estas situaciones acaecen en base a irregularidades tales como portar las naves banderas de conveniencia para evitar el pago de impuestos (en el caso del palangrero “Sakoba”, bandera de Kenia); armadores de Países corruptos (Kenia) que contratan personal de abordo de Países diferentes y Compañías que negocian las capturas en Lonjas españolas sin responsabilidad alguna. O sea, un inmoral entramado de Compañías, cuyo único fin es el lograr la mayor rentabilidad económica, sin tener en cuenta los acuerdos internacionales: pescan en aguas de las que carecen –la mayor parte de las veces- de la autorización correspondiente o carecen de la baliza de localización y obvian la puesta en marcha de tener que llevar a bordo seguridad privada.
Ante estas irregularidades, pienso que la recuperación del barco la tiene que hacer el País que nacionaliza la nave y porta su bandera nacional. En este caso, el País que tiene que pagar el rescate, es Kenia. En cuanto a la tripulación, tres cuartos de los mismo: si hay que pagar rescate por liberar a los tripulantes, tendrá que hacerlo el Armador, que fue quien los contrató (en este caso tendrá que hacerlo “East Africa Deep Shipping” de Kenia); y por las capturas, si quieren recuperarlas, deberá hacer frente la Compañía que comercializa las mismas: en el caso del “Sakoba”, “Sakald Pesca” de Vigo.
Esto es lo que la lógica nos dicta a los neófitos. Lo que jamás entenderemos –y yo, el primero- es que con los impuestos que pagamos sea nuestro Gobierno Central el que pague la totalidad del rescate al grupo terrorista. Y si nuestra querida España es la “paganini” del Océano Índico que lo haga con dinero privado. Ahí no nos opondremos nadie.
Ahora bien, que piensen los responsables del Gobierno de España que cuanto dinero les entreguemos a los terroristas será para la compra de mas y mas armas: las que usarán en contra de nuestros intereses y de los intereses del resto de Países.
¿Es esto, en verdad, lo que queremos?... Pues yo, no, señoras y señores.
Luis de Miranda.

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