martes, 9 de marzo de 2010

2010.03.09
Anteayer, domingo, sintonicé el Canal de Tv. de Intereconomía y vi el programa que presenta y dirige mi colega Alfonso Arteseros. En dicho programa entrevistó a la hija del General Millán Astray para analizar la triste decisión que tomó el Ayuntamiento de La Coruña sobre la retirada de la estatua que se encontraba en la plaza que, de momento, lleva su mismo nombre.
Como hace todo buen periodista, Alfonso Arteseros apoyó la biografía del general Millán Astray con filmaciones realizadas en los primeros años del siglo XX, en las que dejó clara la trayectoria militar del fundador de la Legión Española. Y en todo su historial militar no he hallado nada, absolutamente nada, que pueda manchar la imagen y el honor de un hombre que su único pecado fue el haber luchado por la defensa de los territorios españoles: los que nada tuvieron que ver con la Guerra Civil española y sus consecuencias posteriores. De ahí que esa imagen defenestrada del general –defenestrada y deshonrada por el BNG y por el PSOE de Galicia- y sobre todo, el haberla sacado del lugar donde generaciones de jóvenes la recuerdan por haber jugado en su pequeño jardín desde su infancia, es una decisión incomprensible, dado que el señor Millán Astray, cuando estalló nuestra guerra civil, se encontraba residiendo en la República argentina y pisó suelo español, una vez terminada la contienda. Claro que estas” meteduras de pata” suceden cuando los dirigentes que nos gobiernan no se han molestado en informarse de la trayectoria del personaje coruñés.
La idea del general Millán Astray de formar un ejército de profesionales fue para evitar que nuestros soldados de reemplazo –que no habían disparado un solo tiro en su vida- murieran como chinches en las defensas de nuestros territorios extra-territoriales; y, por otro lado, reducir el número de soldados de reemplazo: algo que los españoles de bien le agradecieron, por la razón anteriormente expuesta.
Y ante esta formación de un ejército profesional -que hoy España ya tiene- y una reducción del número de soldados muertos en las guerras de África y Filipinas, los actuales dirigentes gallegos lo tratan como fascista y lo sacan de su ciudad natal, como al mas despreciable de los delincuentes, porque los fanáticos anti-democráticos no aceptan la Historia real de una Nación, sino que nos imponen sus ideologías a golpe de dictadura del proletariado.
Terminaré este comentario con el mismo contenido con el que cerró su programa Alfonso Arteseros: “señores políticos. En Madrid, comemos la gamba; pero no ponemos la gamba como ha hecho el Excmo. Ayuntamiento de La Coruña”.
Luis de Miranda

No hay comentarios:

Publicar un comentario