2010.03.08
No acabo de entender cómo se nos puede tratar a los españoles de tontos o de expertos analfabetos, por parte de los representantes políticos. A esta conclusión he llegado, otra vez más, por las declaraciones que se han cruzado entre España y Venezuela, sobre el gravísimo tema de la supuesta colaboración del régimen del ciudadano Chávez Frías con los grupos terrorista de ETA y las FARC colombianas.
Personalmente creo que ello se debe a que nuestro Presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez Zapatero y el Ministro de Asuntos Exteriores, señor Moratinos, sienten una fuerte atracción por los dictadores Hugo Chávez Frías, por los hermanos Castro y por Hugo Morales, en el Nuevo Continente; sin descartar a los mas despreciables y repugnantes de África, Oriente Medio y Asia.
En el caso concreto de Venezuela -por no desviarme en el día de hoy- este “choque de trenes” se debe a que ambos mandatarios “juegan” a imponernos una dictadura, a base de ir politizando los Poderes Judiciales, los Sindicatos y “amordazando” a los representantes del sector Empresarial, así como a los Partidos de la Oposición y a la Prensa que analiza sus comportamientos con imparcialidad.
Esa presión anti-democrática hace que, cada uno de ellos, se crea el salvador de los pueblos mas desfavorecidos, con hechos y discursos obsoletos, pero que “calan” en las masas que nada tienen que perder, a fuerza de denostar a las Naciones que encabezan el progreso, la libertad y la fraternidad de sus habitantes.
La prueba de ello está en que el ciudadano Hugo Chávez Frías y don José Luis Rodríguez Zapatero están presentándose ante sus adláteres y simpatizantes como mandatarios que cuentan con el apoyo de sus incondicionales súbditos. Y, al mismo tiempo, mostrarse ante el tercer mundo como fuerzas capaces de modificar la voluntad de los disidentes: el primero, con mano dura; y el segundo, con el mas inhumano desprecio.
Ante este panorama, estoy de acuerdo -y sin que sirva de precedente- con don Mariano Rajoy cuando le dijo en una oportunidad a don José Luis Rodríguez Zapatero, que tuviera mucho cuidado con las amistades que había elegido. Y es que, en cualquier momento de nuestras vidas, la elección de nuestras amistades es algo a tener muy en cuenta; ya que de ellas depende el prestigio y la personalidad futuras. Y a fecha de hoy, el prestigio y la personalidad de España, ante los foros internacionales, deja mucho que desear... por no decir, que no somos nadie... y a las pruebas me remito.
Si España tuviese el peso internacional que hemos tenido otrora, llamaría de inmediato al Embajador de Venezuela en Madrid y le exigiría una respuesta contundente sobre las acusaciones vertidas por parte de la Fiscalía. Y al mismo tiempo, retiraría temporalmente a nuestro Embajador, en Caracas, hasta tanto en cuanto no quedase un ápice de duda sobre esa supuesta colaboración con la banda armada ETA por parte del País Caribeño.
Es incomprensible cómo podemos tener un Gobierno que no le exige al Presidente Venezolano que nos demuestre que nada tiene que ver con los terroristas de ETA y con los de las Farc, cuando en aquel País -supuestamente- se da cobijo y ayuda a los criminales que nos pegan un tiro en la nuca o que hacen saltar por los aires coches-bomba que tiñen la Patria con sangre de personas inocentes o que nos extorsionan con secuestros.
Para terminar, añadiré que sigo sin comprender porqué no se le ha pedido la dimisión a nuestro Ministro de Asuntos Exteriores o se le ha cesado; ya que las declaraciones del señor Rodríguez Zapatero y las del señor Moratinos se contradicen. Y ante esas contradicciones, la ciudadanía no sabemos cual de los dos nos ha mentido.
Luis de Miranda
lunes, 8 de marzo de 2010
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