lunes, 1 de marzo de 2010

2010.03.01
El viernes pasado, nuestra Cadena Intereconomía, desde la ciudad de Ferrol, retransmitió el programa “El gato al agua”, dentro del cual entrevistaron a nuestro Presidente de la Xunta de Galicia, don Alberto Núñez Feijóo.
Pues bien. Durante aquella entrevista (que constó de dos bloques: uno, sobre la situación socio-política de España; y el otro, sobre el idioma gallego) fueron apareciendo en pantalla un sinfín de “cortinillas” en las que pudimos leer las felicitaciones enviadas al señor Núñez Feijóo -desde distintos puntos de la Península, de las Islas Baleares y Canarias y también desde las plazas de Ceuta y Melilla-.
Curiosamente, estas manifestaciones de admiración y respeto por nuestro Presidente nos han llenado de orgullo y satisfacción, puesto que sus respuestas fueron claras y contundentes, Y eso precisamente lo que la ciudadanía quiere oír de labios del responsable de la gobernabilidad de una Alcaldía, de una Comunidad o de la propia Nación.
Mientras los contertulios estaban interviniendo, imaginé a los votantes del PSOE y los de BNG llamando desesperadamente a los altos responsables para que escucharan el programa; e, incluso, que lo grabaran. Pero si a dichos altos responsables de las izquierdas y de los separatistas les preocuparon y les preocupan las respuestas del señor Núñez Feijóo, es porque los árboles no les dejan ver el bosque. Para mi modesto entender lo que sí les debía preocupar era la interminable serie de “cortinillas” que hemos podido leer en la pantalla del televisor, puesto que las enviaban gentes que no viven en Galicia; sino españoles que reclamaban un Presidente, como él, para ocupar La Moncloa.
Total -que gracias al programa emitido desde Ferrol- quedó demostrado que nuestros compatriotas españoles están hasta “el gorro” del señor Rodríguez Zapatero y de su “no gobierno” y que están buscando desesperadamente un reemplazante que tenga muchos puntos en común con el señor Núñez Feijóo. El problema está –aunque los “palmeros” del señor Rajoy Aldrey no quieran admitirlo- en que ese estadista ni está, ni se le espera.
Es una pena que la vida, a veces, nos castigue. Pero este castigo que estamos sufriendo nos lo hemos ganado a pulso y con matrícula de honor. Y todo, porque todavía el pueblo español se decide por tradición. Y lo tradicional es que si mis antecesores eran del color morado, yo tengo que seguir en el color morado, sin darme cuenta que el mundo ha evolucionado y que lo que ayer era válido, hoy está obsoleto.
Mi querido pueblo español, sigan por el camino que hasta el presente han pisado y verán como un “tsunami” de proporciones económicas impredecibles nos sepultará a todos.
Luis de Miranda

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