2010.02.17
Llevamos una semana en la que la totalidad de los distintos medios de comunicación dieron su versión sobre la intervención de nuestro Jefe del Estado en los asuntos del Estado. Y un asunto del Estado, creo yo, es esta situación socio-política, donde cada día -a nivel nacional- pierden su trabajo seis mil personas sin que hasta el presente el Gobierno actual haya tomado alguna medida para evitar esta destrucción nacional. Si, si, y digo bien: destrucción nacional. Porque si poco a poco los asalariados españoles dejan de tener un puesto de trabajo, los ingresos –per capita- disminuyen y el consumo, también. Y disminuyendo el consumo, la pérdida de puestos de trabajo es inminente, tanto por parte de la fabricación, como por parte del transporte, de la distribución y de la venta. En una palabra, que con horas o días de diferencias todos nosotros pasaremos a engrosar la lista de “los sin ingresos”. Y cuando no tengamos ingresos en el hogar y nuestros hijos reclamen lo suyo, ¿qué hará la Policía -primero- y el ejército –después- para intentar detener la desesperación de millones de familias en busca del pan que les corresponde, por derecho. A ver si en el Gobierno Nacional hay alguien que le asesorase al máximo responsable, que una madre y/o un padre desesperados porque no pueden alimentar a sus hijos son capaces de llegar a enfrentarse a las armas de fuego que les pongan por delante. Y habrá muchas detenciones y provocaciones por parte de los Sindicatos, cuando son ellos, los Sindicatos, los que no movieron un dedo para que el Gobierno, el Jefe del Estado, o los “medio-pensionistas” tomaran alguna decisión y frenasen la destrucción de España. Porque no olvidemos que los Sindicatos y sus “ejércitos informativos” están comprados por el Gobierno de turno y mantenidos con los impuestos de todos nosotros: algo demencial. Somos un País que mantiene a quienes hacen todo lo posible para que nos enfrentemos a nuestro Patrón y perdamos los puestos de trabajo. Y que soporta a los “ejércitos sindicalistas” que militan en los distintos Partidos Políticos: los que, en etapas de huelga, a los responsables padres que quieren seguir llevando a casa un honroso salario, les rayan o les queman los vehículos, por acudir al trabajo… o los muelen a palos. Y son tan cobardes que no lo reivindican. Al contrario, CC.OO., U.G.T. y CIGA lo niegan, cuando en las ciudades pequeñas y en los pueblos nos conocemos todos.
Sin embargo estos “vendedores de obreros”, ahora que ven que las cosas no les ruedan bien al PSOE y a ellos mismos, lanzan unas bravatas contra el señor Rodríguez Zapatero, como si quisieran rectificar la corrupción de los últimos seis años y que ellos supieron silenciar.
¿Y cual es la postura de la oposición?... En este momento la correcta. ¿Por qué?. Porque el Partido Popular no supo en su día elegir a un líder que les pudiese llevar de nuevo a La Moncloa. Y el señor Rajoy, para la gran mayoría de los diez millones de votantes de derechas, no es el hombre idóneo para hacer frente a lo que se le avecina cuando el señor Rodríguez Zapatero pierda las próximas elecciones. Y no lo es, porque ha demostrado en estos seis años de opositor, que fue un juguete en manos del PSOE.
De ahí que, ahora que el Partido de Gobierno sabe que no hay posibilidad de obtener un nuevo mandato, busca la forma y manera de que “muerda el anzuelo” y se haga co-partícipe de este desastre nacional. Y los sufridos votantes de la derecha están temblando de miedo a que acceda a las presiones de todos los Partidos que forman y sostienen al actual Gobierno... e incluso a la indiferencia del Jefe del Estado: ya ven ustedes que S.M. El Rey no cuenta con el señor Rajoy, al no invitarlo a su despacho.
Por lo tanto, la única esperanza que les espera a los votantes de la derecha española es que el señor Rajoy no firme ningún acuerdo que pueda comprometerlo, cara al futuro; ya que de firmarlo, la total responsabilidad del PSOE se reduciría en un 50%.
Luis de Miranda
miércoles, 17 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario