2010.02.11
Desde muy jovencito me han sacado del punto de equilibrio emocional las personas que mienten. De hecho, soy de las pocas personas (no creo que lleguemos a diez en todo el mundo) que ha jugado dos veces “el juego de la verdad” (valga la redundancia). Fíjense bien señoras y señores, que estoy hablando (escribiendo) sobre responder con la verdad, por muy dura e íntima que sea la pregunta que hagan. Pues bien, en nuestra querida Patria y parte del extranjero, en estos días no existe un sólo político que tenga los cajones de la mesa bien colocados para enfrentarse al “juego de la verdad”.
Ahora bien. El caso patológico grave que nos toca vivir a los ciudadanos que residimos en la piel de toro (antiguamente llamada España) lleva por nombre don José Luis Rodríguez Zapatero. Es algo que se sale del alcance psicológico de cualquiera de nosotros, puesto que no dice una verdad, ni cuando se equivoca. Este ciudadano es un mentiroso compulsivo, hasta el extremo de decirnos en el día de ayer que hoy nuestra Nación está mejor que hace seis meses atrás, cuando desde esa fecha han engrosando la lista de parados 540.000 trabajadores. Y 300.000 ya dejaron de cobrar el paro y de cotizar a la Seguridad Social.
Hay un comportamiento ciudadano que me rompe los esquemas: cual es que después de 75 años (o sea, tres cuartos de siglo) haya entre seis y siete millones de individuos que todavía siguen odiando a la derecha y provocándola... hasta el extremo de que seguirán votando a los Partidos de izquierda y separatistas, para tener frenada la ascensión al Poder de una derecha que sólo espera ver pasar el cadáver de su enemigo. Esto por un lado. Y por el otro, me parece de un sadismo incalculable que -por parte del Gobierno y de sus votantes- se sigan riendo y mintiendo sobre esos compatriotas nuestros que están perdiendo sus residencias después de haber perdido sus puestos de trabajo... “vendiéndoles” que ya estamos saliendo del túnel, que la recesión ya es pasado y que vivimos mejor que hace seis meses. Lo que se le ha olvidado decirles a estos humildes ingenuos es que hoy se irán a la calle entre 450 y 550 asalariados... y mañana, otros tantos... y el sábado, otros tantos... y el domingo, otros tantos... Y así hasta octubre o noviembre, como algunos hemos predicho allá por el mes de agosto de 2008. ¿Recuerdan?... ¿Y qué nos llamaron?. De todo, menos guapos. Desde “fascistas”, “asesinos”, “anti-españoles”, “catastrofistas”, “mentirosos” y los etcéteras que ustedes quieran. Pero, aun cuando la realidad está presente, los fanáticos, los que no dan un palo al agua, los subvencionados, los que quieren seguir viviendo del cuento, los progresistas y gente de dudoso vivir, seguirán apostando por los que la mentira la llevan como estandarte glorioso y triunfal.
Ya lo saben. Lo de los cinco millones y medio de parados, no es cierto. Es un exabrupto de la derecha. En España los Bancos no están embargando a los deudores. Esa es una mentira de la derecha. A fecha de hoy no vivimos peor que hace seis meses. Ese es un invento de la derecha. Las nuevas subidas de la luz, el gas y los impuestos (a partir del primero de julio) y el descenso de las pensiones, son mentiras de la derecha. Etc., etc. Y como nada de eso es verdad, el millón doscientas mil familias que tienen a todos sus miembros en el paro, seguirán
votando por ZP y sus adláteres... para poder continuar de vacaciones... para no tener que levantarse temprano y soportar los cabreos de los jefes... para no estar pendientes de pagar la hipoteca de la vivienda... para no tener que hacer declaración de Hacienda... para no pagar los recibos mensuales de las pequeñas compras a plazos... ¿Alguien da más?.
Entienden ahora porqué no soporté ni soporto al mentiroso. Porque un mentiroso es equiparable a un sádico: con tal de hacer daño al de enfrente, los medios no importan.
Luis de Miranda
jueves, 11 de febrero de 2010
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