2010.01.21
Es increíble como los medios de comunicación afectos al régimen están intentando “ensuciar” la decisión que está a punto de tomar el Ayuntamiento de Vic, sobre los “sin papeles” o ilegales, cuando la gran mayoría de los españoles, ante la situación laboral y económica actuales, apoyan al Ayuntamiento de Vic.
Pienso, y además me lo creo, que por muchas declaraciones que hagan los altos mandos del Gobierno Central está partida la gana el Ayuntamiento de Vic, mas temprano que tarde.
Vamos a ver. Y dejémonos de monsergas y de las calificaciones de xenófogos a todos aquellos que pensamos de forma racional y basándonos en las leyes internacionales.
Los que hemos tenido la fortuna de residir y trabajar en distintos Países, lo hemos hecho con contrato de trabajo o, en su lugar, con un permiso de residencia por un tiempo determinado. Y lo tuvimos que hacer así, porque sabíamos que si entrábamos ilegalmente en cualquier País extranjero, en menos de 24 horas -argumentásemos lo que argumentásemos- nos sacaban del País... y sin derecho a pataleta. Por tanto, no entendemos -aunque el sentido común sea el menos común de los sentidos- cómo estas personas que entraron en nuestro suelo patrio sin ningún tipo de documentación, sin ningún visado, sin saber realmente cómo se llaman, si tienen o no antecedentes penales y de qué País proceden, les podamos censar... y automáticamente pueden disfrutar de nuestra Seguridad Social, de nuestras Escuelas... y todo por la gracia de Dios y de don José Luis Rodríguez Zapatero.
Estoy casi seguro que después de haber leído (escrito) esto, me tildarán de xenófogo, de inhumano y de sabe Dios cuantas cosas mas. Pero, por los años que tengo, todos esos calificativos los meto en un maletín y me los paso por el Arco de Triunfo de la capital francesa.
Lo que tenemos que entender de una santa vez es que, hoy por hoy, España no está en condiciones de dar entrada a un sin fin de pateras, salvo que nos extraditen o que nos pasen al paro indefinido. Porque, a este grave problema, tenemos que sumar todos aquellos comunitarios de centro Europa que huyen de sus Naciones, en busca de un porvenir. Y estos comunitarios sí tienen derecho a entrar, trabajar y residir sin necesidad de otra documentación: el documento nacional de identidad de cualquiera de los miembros de la Unión es suficiente.
Es verdad que necesitamos de mano de obra extranjera, siempre y cuando la situación socio-económica nuestra lo permita. Pero siempre dando preferencia a nuestros comunitarios. Y si algunos puestos de trabajo quedan libres, será entonces, y sólo entonces, cuando podrán ser ocupados por miembros de otros Países. ¿Queda entendido?... Lo demás es demagogia pura y dura. Y si algunos políticos nuestros abren sus corazones y quieren ayudar a estos ilegales, ya saben lo que tienen que hacer: censarlos en sus propios domicilios, mantenerles y darles un trabajo digno. Porque es muy bonito predicar y que nosotros, con nuestros impuestos, demos el trigo. De lo contrario no veo otra solución, si no la de devolverles a la Nación que los embarcó en las malditas pateras.
Luis de Miranda
jueves, 21 de enero de 2010
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