2010.01.18
Me imagino que, como muchos de ustedes, la pena que estamos sintiendo por esos millones de haitianos es grande. Y que por esa razón, cada uno de nosotros, estamos pensando cómo y de qué manera podemos ayudarles.
Pues bien, he aquí adónde quiero llegar por conocer bastante la idiosincrasia de los pueblos caribeños. Y sobre todos ellos, los comportamientos de sus castas políticas.
Nuestra primera reacción –una vez vistas las imágenes que nos llegan a través de distintos medios informativos y particulares- es la de echar la mano a la cartera e ir a depositar en cualquiera de los cientos de Bancos la cantidad de euros que nuestra situación económica nos lo permita: unos euros en las cuentas corrientes que los Bancos abrieron; otras, en cuentas de las ONG’s de todo tipo y color; y unas terceras, en asociaciones culturales, religiosas y “medio pensionistas”, etc., etc. ¡Ah!. Y para que no faltasen personajes para la obra de teatro, los medios de Radio y Tv , aprovechan la catástrofe para luchar por la audiencia y por derivar algunos euros de los espectadores, ofreciéndonos a cambio lo mismo de siempre. ¿Y estos corazones pensantes se han parado a pensar a quién o quiénes van a entregar lo recaudado?... Eso no importa. Lo importante es que hemos recaudado “equis”, mientras que la competencia recaudó “X-15”.
Bien. Dejemos las críticas para otra ocasión.
Admitamos que la recogida de efectivo y de enseres de todo tipo, es una muy buena idea. Pero, éste que les habla -que no se le conoce por ser un adulador, un demagogo o un defensor de las causas perdidas- les recuerda que abran los ojos y piensen durante dos, tres o cuatro segundos… Yo, que ya lo hice... y llegué a las siguientes conclusiones:
1ª).- Todas esas montañas de millones de dólares que se están recaudando a nivel mundial jamás llegarán a esas masas de haitianos que vemos en los reportajes que nos ofrecen las televisiones. Les puedo garantizar que a ninguno de ellos les llegará un dólar o un euro. Esas montañas de dinero efectivo se irán diluyendo por el camino… (gastos de avión, helicópteros, hoteles, coches y su correspondiente combustible a precio de mercado negro, por parte de los directivos)… y los restos volverán a su inicio: a los Bancos, dónde los políticos de alta graduación, los caciques o intermediarios, y las mafias, los depositarán.
2ª).- Igual suerte correrán los medicamentos, las aguas potables, los comestibles, las mantas de abrigo, el calzado, etc., etc… ¿Y saben cómo?... Pues de la manera mas sencilla… ya que una vez solicitada ayuda (medicamento, agua o pan) el encargado de la distribución o cualquiera de sus ayudantes le dirán simplemente esto: “¿Y CUANTO HAY PA’ MI?”… Y si cualquiera de esas pobres víctimas no tiene que darle… pues se quedará sin medicinas, sin agua y sin pan. No olvidemos que existen barrios en Puerto Príncipe donde la Policía no es capaz de entrar. Y esas bandas de delincuentes peligrosísimos son las que tomarán las riendas de la situación. De ahí que ya comenzaron ayer los asesinatos por parte de la policía nacional, para poder frenar el bandalismo, llevado a las últimas consecuencias.
3ª).- ¿Por qué creen ustedes que los Bancos se molestan en abrir cuentas corrientes, con destino a las víctimas de tal o cual País?... Porque mientras no se finalice la campaña de recogida de donativos, esos dólares o euros están produciendo dividendos en otros lugares.
4ª).- ¿Y qué me dicen de otras vías de colaboración?... Que siento vergüenza ajena y unas ganas de vomitar horribles. Que sé de antemano que con esta espantosa catástrofe muchos seres sin principios morales se harán millonarios, mientras cientos de miles mueren en la miseria. Y todo porque quienes tienen los medios y el poder de evitarlo, lo único que buscan es el protagonismo, las fotos y el futuro personal.
Los que sí me merecen el mayor de todos los respetos son la Cruz Roja o la Media Luna y los médicos y demás personal sanitarias… y también los vecinos de la República Dominicana que han olvidado estos días la eterna enemistad que hay entre esos dos pueblos. Y es aquí, en estas situaciones límites, donde los seres humanos demuestran el sentido que tienen hacia sus semejantes: el de la colaboración desinteresada.
Para terminar, una vez mas me viene a la memoria la figura de doña Elisa Madarro. ¿Por qué?... Porque hace años reunión decenas de miles de pares de zapatos y distintos tipos de ropa, para ayudar a los necesitados de la isla de Cuba… Para no extenderme, ante la exigencia de ser los militares cubanos quienes distribuirían el cargamento, doña Elisa Madarro le respondió que la entrega la haría ella misma y si no la autorizaban, el cargamento regresaría a España con ella.
Señoras y señores, créanme cuando les digo que sus donativos -y que tanto les honran- caerán en manos de políticos haitianos, de caciques y de mafias… y que ese bendito pueblo que llora a sus seres queridos será abandonado de la mano de Dios.
La pequeña esperanza que les queda es que los diez soldados norteamericanos comiencen a desembarcar y a poner orden en las calles, enfrentándose a las bandas de delincuentes. Aunque ya estoy oyendo las críticas de nuestros queridos progresistas, llamando de todo a los ejércitos internacionales y poniendo en marcha toda la maquinaria mediática; ya que no es un secreto para nadie que para los progresistas, los ejércitos son lo mas despreciable y abominable de los Estados.
Es muy crudo escribir y leer esto, pero la realidad es la que es. Lo único que lograrán los altos “capos” de la política haitiana es amasar buenas fortunas, a costa del buen corazón y de la generosidad de todos ustedes.
Luis de Miranda
lunes, 18 de enero de 2010
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