viernes, 15 de enero de 2010

2010.01.15
Hoy hace exactamente tres años que nos ha dejado para siempre don Pablo Campos Manrubia: mi profesor de redacción y vocalización y al que tanto le seguiré debiendo, esté donde esté. A don Pablo Campos Manrubia le recordarán los coruñeses que escuchaban Radio Nacional de España, puesto que su voz y la de don Enrique Maruñas eran las que nos daban toda la información de índole local. Y a parte de oír aquellas voces perfectamente educadas, sus intervenciones nos servían a los demás mortales para enriquecer nuestro vocabulario y para enseñarnos a pronunciar correctamente cada sílaba y cada vocal o consonante.
Como educador, don Pablo Campos Manrubia era muy exigente con nosotros, sus alumnos. Y al mismo tiempo, nos trataba con un cariño y respeto extraordinarios.
A medida que íbamos avanzando en los estudios radiofónicos y entrábamos en el maravilloso mundo de la redacción, don Pablo Campos Manrubia, nos obligaba a contrastar todo tipo de información y a darla sin dañar a nadie. Su empeño prioritario era el de que fuésemos ecuánimes y verdaderos; que aprendiésemos las reglas de la democracia mas exquisita y que jamás nos doblegáramos a ningún signo de poder.
“Los periodistas tenéis que ser los jueces que investiguen dónde está la verdad. Y una vez localizada la verdad, hacérsela llegar al pueblo... duela a quien duela. Pero eso sí, si alguna vez prometisteis guardar silencio -aun a costa de la verdad y de una gran noticia- no tenéis otro remedio que respetar vuestra promesa. Y si esto hacéis, llegaré a estar muy orgullo de todos vosotros”... nos dijo repetidas veces don Pablo Campos Manrubia.
Por mi parte pienso que nunca me dejé arrastrar por ninguna ideología, en concreto, ni por ninguna tentación de “trepar a costa de ir dejando atrás los cadáveres de mis compañeros” o de prostituirme, a cambio de que no me molesten.
Don Pablo Campos Manrubia, mi muy querido y respetado profesor, desde donde quiera que estés habrás observado y comprobado que seguí tus sabios consejos... aunque esa conducta la usen mis detractores para calificarme con epítetos que no me corresponden.
YO que no he llegado a tu nivel de formación moral y profesional, me quedo con un dicho popular gallego: “chama antes de que te chamen, lambón”.
Luis de Miranda

No hay comentarios:

Publicar un comentario