martes, 12 de enero de 2010

2010.01.12
Ayer me quejé de la indiferencia que tienen los inspectores de Hacienda y de Trabajo con cientos y cientos de “negreros”, los que aprovechando esta recesión económica lanzan a la calle a millones de trabajadores, cuando mas dinero están ganando; aunque, en honor a la verdad, siempre hay honrosas excepciones.
Hoy, sin embargo, voy a tocar el tema de los “leprosos del tabaquismo”. Y es que no acabo de digerir las recomendaciones lanzadas desde el Gobierno Central, cuando todos sabemos de los suculentos ingresos que van a parar a las arcas de Hacienda, vía impuestos. El que Hacienda guarde silencio es normal, puesto que a mayor consumo de tabaco es mayor el nivel de vida de todos nosotros, supuestamente. Ahora bien, el que el Ministerio de Sanidad los trate como apestados es algo que me indigna. Y me pone los pelos como escarpias la doble moral que usa el Gobierno Central, cuando gracias a esos consumidores de droga autorizada, muchos de sus sueldos, tarjetas oro, coches de alta gama y canapés se pagan con el humo que expelen.
Recuerdo a un gran amigo mío que fumaba -al igual que yo- cinco cajetillas diarias (o sea, cien cigarrillos diarios) que en una de las tantas revisiones médicas que cada quien hacemos a lo largo de la vida, el médico de turno le aconsejó que debía dejar de fumar, ya que el tabaco es muy dañino. Una vez oído tal consejo, se quedó mirando detenidamente al médico, y al cabo de unos segundos le respondió lo siguiente: “mire, doctor. El día en que usted me demuestre que los no fumadores no se mueren, dejaré de fumar”.
Nadie sensato va a negar que el tabaco no es nocivo. Pero, de ahí a que a los fumadores de tabaco haya que aislarlos de la sociedad o enjaularlos va un abismo. Y si con el paso de los años y gracias a los estudios que se realizan, resulta que el vicio de quemar tabaco daña seriamente la salud, ¿por qué, entonces, el Ministerio de Sanidad no solicita en un Consejo de Ministros que se aprueba una ley en la que se prohiba totalmente la siembra, la elaboración, la venta y el consumo de tabaco?... Porque, a mi corto entender, si el Gobierno Central permite que los fumadores sigan comprando un producto que genera el cáncer de pulmón y posteriormente la muerte, será el Gobierno y sólo el Gobierno el responsable de esas muertes. Y si esas anunciadas muertes acaecen -como nos dicen en sus campañas publicitarias- deberían los familiares de los difuntos demandar al Gobierno por permitir la distribución y venta de tabaco... con la consiguiente indemnización.
Entiendo que los demagogos van a saltar como panteras, diciéndonos que a nadie se le obliga a fumar. Y si alguien fuma voluntariamente, no es culpa del Gobierno.
Pero los que hemos sido fumadores y hemos pagado fuertes impuestos por fumar, teníamos todo el derecho del mundo a seguir fumando en todos aquellos lugares donde no hubiere infantes o bebés. ¿Por qué, ahora, se les prohíbe fumar si el Gobierno no prohíbe la venta?. ¿Para proteger a los no fumadores?...
Dejémonos de monsergas, dejémonos de la doble moral y no coartemos la libertad de consumo de productos supuestamente analizados y aprobados por el Ministerio de Sanidad... y, sobre todo, por Hacienda.
Por cierto, don Jose Luis Rodríguez Zapatero, ¿desde cuando se puede fumar en los aviones?. A los fumadores les gustaría tener el mismo derecho que usted. ¿A qué organismo oficial deben dirigirse cada uno de nosotros para obtener la misma autorización que usted tiene? O acaso debemos entender que el Jefe del Gobierno de España está exento de tal prohibición. Porque si es así, el que nuestra Constitución nos diga que todos somos iguales ante la ley, es un cuento de Hadas. Y ya somos mayorcitos para que a estas alturas de la vida nos sigan tratando como imbéciles.
Por cierto, señor Presidente, ¿leyó usted los artículos que publicaron los mas prestigiosos rotativos de Europa sobre el recién llegado Presidente de la Unión?... Léalos, por favor, y se dará cuenta de que los imbéciles y los ineptos no somos los españolitos de a pie.
Luis de Miranda

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