2010.01.08
Me han enseñado los grandes maestros que tuve la dicha de tener, cuando me decidí a formar parte del mundo de la información, que un demócrata debe respetar y aceptar siempre a aquellos representantes políticos que, a través de las urnas, gobiernan y administran mi País: que no es otro que mi amada España. Por lo tanto, don José Luis Rodríguez Zapatero es el Presidente del Gobierno de España hasta que las futuras elecciones no digan lo contrario. Sin embargo, cada día que pasa, le pido a Dios, a Halá, a Mahoma y a cuantos dioses adoraron los Emperadores romanos, que convoque cuanto antes nuevas elecciones; ya que, por el camino que nos lleva, no nos van a reconocer ni nuestras respectivas madres.
La llegada con retraso, el pasado jueves, día de la Pascua Militar, a parte de no tener justificación alguna, se debe -a mi humilde manera de entender- a su burdo comportamiento reiterativo, cada vez que tiene que estar presente en actos donde la presencia de la Casa Real y de nuestras Fuerzas Armadas se hace patente. Y es que don Jose Luis Rodríguez Zapatero y la señora Chacón nos han ido dando a conocer su animadversión hacia esas dos instituciones: tiremos de hemeroteca y veamos los primeros planos de ambos o simplemente releamos declaraciones suyas, desde que ella y él entraron en el mundo de la política.
Si destacamos los comportamientos de la señora Chacón, observaremos que en todo momento se ha negado a dar los vítores de “¡Viva el Rey!” y “¡Viva España!”, como el procoloco obliga; puesto que, como catalana de pro, su ideología separatista es incompatible con la unidad de España.
En cuanto al señor Rodríguez Zapatero podríamos llegar a la conclusión que con sólo ver las imágenes de archivo de los actos funerarios, en honor a las víctimas habidas entre las filas de nuestros Ejércitos o en los simples desfiles militares, nuestro Presidente del Gobierno de España nos mostró siempre un gesto de cabreo y repulsión hacia todos ellos.
Pues bien. Ese retraso suyo dio lugar a que los primeros representantes de nuestra Casa Real -y por ende, nuestro Jefe del Estado- tuvieron que retrasar durante unos minutos la iniciación de los actos previstos: a los que el señor Rodríguez Zapatero se sumó de último.
Ignoro si esta actitud suya se debe a la vanidad que puede generar la Presidencia de la Unión Europea o a su escasa formación protocolaria o a su creencia de que nuestro Jefe del Estado es un Rey republicano... como ha confesado en su día. Lo verdaderamente significativo es que nuestro Primer Ministro ha dado la nota, una vez mas, así como nuestra Ministra del Ejército al negarse a vestir de traje largo.
Como jamás he creído en las coincidencias y sí en las premeditaciones, como español por los cuatro costados que soy, alzo mi protesta con la vaga esperanza de que pronto, muy pronto, la Casa Real y los altos Mandos de nuestras Fuerzas Armadas censuren tales comportamientos por parte de ambas personalidades. De lo contrario, seguiré creyendo que cuantos conformamos la Nación española no nos merecemos lo que tenemos. Y lo digo, bien lo sabe Dios, desde el fondo de mi corazón y con el máximo respeto.
Luis de Miranda.
viernes, 8 de enero de 2010
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