2009.12.31
Desde hace algo mas de una semana que distintos países -preferentemente de habla hispana- están recordando el 70 aniversario de la inauguración del cabaret mas famoso del mundo: El Tropicana de la Habana. Y si mencionamos “El Tropicana” no podemos omitir el nombre de Carmen Miranda, ya que ha sido la primera estrella del espectáculo, cuando tan solo contaba con 30 años de edad.
Su verdadero nombre era Maria do Carmo Miranda Da Cunha. Nacida en el pequeño pueblo Marco de Canavezes (cerca de la ciudad de Oporto) un 9 de febrero de 1909. Y falleció el 5 de agosto de 1955, a los 46 años, de un ataque al corazón. Pues bien, es hoy la fecha en que no podemos separar los nombres de Carmen Miranda y de “El Tropicana”; ya que ambos estarán unidos para siempre, mientras el cabaret mas famoso del mundo siga ofreciendo noches de glamour y color.
Es probable que un alto porcentaje de españolas y españoles que van de vacaciones a la Isla de Cuba (denominada “la perla del Caribe”) no se hayan acercado a “El Tropicana”... porque la cultura y el placer no pesan lo mismo en la balanza de la época que nos toca vivir.
Ellas y ellos, con la disculpa de la climatología y de la belleza de una ciudad colonial, están yendo a Cuba en busca del placer por el placer. Y sólo unos pocos turistas españoles, prefieren admirar los encantos de la Habana vieja: sus empinadas y estrellas calles; su gastronomía y de los cientos de combinados que logran saborear, teniendo al ron como base y matriz.
Los que tuvimos la suerte de ir a La Habana con mucha frecuencia -desde la llegada al poder de Fidel- hemos ido viendo como aquella Isla y aquella sociedad se iba deteriorando, año a año... hasta que se cambiaron los multimillonarios del norte por unos turistas ávidos de aventuras fuertes y de bajo coste.
Todos sabemos que, en la actualidad, las mujeres europeas contratan a jóvenes cubanos por 30 dólares/noche. Y que los varones latino-europeos buscan y rebuscan los “burdeles” donde haya niñas de 10 a 13 años.
Sin embargo, algunas de nuestras mujeres, se traen consigo al cubano que contrató en alguna ocasión, porque los 200 dólares que puede ganar en una semana están dispuestas a doblar la cifra, siempre y cuando le prometa exclusividad.
Esa Cuba de hambre y deshonra, y que tanto halaban los demagogos y los fanáticos partidarios de una ideología política trasnochada, desaparece por completo cuando uno entra en “El Tropicana” y disfruta de un espectáculo envidiable y -yo diría- único en el mundo, por mucho que se esfuercen en otros países del Globo.
Les doy mi palabra de honor que si mis obligaciones me lo permitieran, no tendría inconveniente en volver a disfrutar de otra Noche de Fin de Año en “El Tropicana”, para rematarla con un paseo por “el malecón”... ignorando a las decenas y de cenas de “jineteras” que ensucian la hermosa imagen de su ciudad, de su cielo y de su mar caribeño.
Señoras y señores, fieles radioyentes de esta Emisora, para todos ustedes que el Nuevo Año llene sus hogares de paz, amor... y trabajo.
Para terminar este año que se nos va como las hojas en el viento, y sin menospreciar al resto de naciones caribeñas, les invito a escuchar a los gaiteros venezolanos “Maracaibo-15”, con la potente voz de Betulio González.
Por Betulio -al que recordaré siempre- y demás compañeros, alzaré mi copa en una noche como esta, por la gran amistad que nos ha unido siempre.
Negro, querido, venga ese abrazo y que el 2010 nos permita seguir recordando los años que pasé en la tierra del sol amado: Maracaibo.
Luis de Miranda
jueves, 31 de diciembre de 2009
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