2009.12.17
Personalmente creo que este desastre de organización que se está celebrando en la capital danesa, sobre el “cambio climático”, es una obra de teatro que muy bien pudiéramos titularla “Kioto-2”, puesto que de ella no saldrá nada que valga la pena.
Vamos a ver. Todo ese dineral que se está gastando, a costa de los contribuyentes mundiales, es de una inmoralidad tal, que cuyo calificativo me guardo para no tener que presentarme en algún Juzgado de Guardia. Y por otra parte queremos fijar un calendario de actuaciones costosas, basándose en supuestos, ya que de los cambios habidos durante estos miles de millones de años no tenemos referencia alguna. Todos son supuestos. Y sobre supuestos, los argumentos y las conclusiones pierden todo valor informativo.
Es posible que la actuación del hombre y su modus vivente ataque el equilibrio ecológico al contaminar ríos y mares, y al lanzar a la atmósfera ingentes cantidades de CO2, debido a la quema de combustibles fósiles y de vegetación. Pero según los estudiosos, este “ataque” incontrolado, hasta ahora, se está mermando al estar pasando progresivamente a la sustitución del presente por métodos menos agresivos. Como, por ejemplo, el reciclaje de los residuos que generamos diariamente, el control de los desechos químicos a los ríos y a los mares y la sustitución del carbón y del petróleo por energías no agresivas.
Para que nos entendamos. Si la quema de derivados del petróleo está condenada a desaparecer, (como de hecho ya ha comenzado), las emisiones de CO2 descenderán en un porcentaje importante. Si la producción necesaria de energía eléctrica se completará sin necesidad de recurrir al carbón, es otro nuevo porcentaje que ayudará al equilibrio ecológico. Por consiguiente, todas esas escalofriantes cifras de dólares que los Países en desarrollo deben aportar al mencionado “Kioto-2”, deben destinarse a investigación... para que los de siempre, los intranquilos jóvenes y adolescentes, dejen de hacer el gamberro y se pongan a estudiar o a trabajar. Y todas estas manifestaciones de protestan las hacen porque detrás de ellos están una serie de vividores (lo suficiente cobardes para no dar la cara, jamás) que les “lavan el cerebro” y los empujan hacia las barricadas policiales; mientras que los incitadores siguen viajando en “firs class”, hospedándose en Hoteles de cinco estrellas y comiendo en los restaurantes cargados de tenedores, como hacen nuestros representantes sindicales. (Por cierto, que poca difusión tuvo la foto que les sacaron a nuestros distinguidos sindicalistas, saliendo del restaurante mas caro de toda España y el tercero o cuarto mas caro de Europa. Y que poca profesionalidad la de nuestros medios de información al no publicar dicha foto. Claro que ello es debido a que no se puede ser imparcial cuando se está “comiendo” a cuenta nuestra: los “paganinis”).
Perdónenme este paréntesis que acabo de hacer, pero eso mismo está sucediendo estos días en Dinamarca, aunque a otro nivel. Lo que quiere decir que en este presente que nos toca vivir, la honradez y la verdad se sepultan el mismo día en que perdemos la virginidad.
Luis de Miranda
jueves, 17 de diciembre de 2009
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