lunes, 14 de diciembre de 2009

2009.12.14
Es cierto que desde que entró en vigor el Código Penal de 1995 se acometieron mas de una veintena de reformas. Y la última -hace cosa de un mes- endureció las condenas en los casos de corrupción y delitos sexuales.
Con los mayores respetos hacia quienes nos aplican las leyes vigentes debo confesar (por infinidad de llamadas recibidas y comentarios que me hacen en privado) que no estoy, no estamos, de acuerdo con las declaraciones de los expertos en criminología y psicología, en cuanto a que en España ha habido un endurecimiento “desbocado” de los castigos penales.
Entiendo, entendemos que dichos expertos se inclinen por menos condenas de prisión y mas reinserción. Sin embargo quienes sufrimos en propias carnes la corrupción mas sangrante, los atentados terroristas y los abusos sexuales a nuestros seres queridos, no podemos admitir la demagogia de la reinserción.
¿Esos respetables expertos podrían decirnos cuantos reinsertados se lograron después de pasar por nuestras cárceles?. Para nosotros, carentes de todo tipo de información sobre el derecho penal -y a la cruda realidad nos remitimos- los condenados por terrorismo y por abusos sexuales no modifican sus conductas, una vez que regresan a la sociedad civilizada. Es mas, pareciera que todavía se ensañan mas con sus víctimas, como si la cárcel fuese un acumulador de odio y venganza.
En cuanto a los corruptos que engordan sus cuentas corrientes y se entremezclan con la sociedad privilegiada, no hay nada que decir, puesto que ya no necesitan delinquir de nuevo: su futuro social y económico no corren peligro, al no obligárseles a que devuelvan “el sudor de los contribuyentes”.
Sin embargo a la señora Enriqueta y al señor Roberto (por poner unos ejemplos) y a mi mismo nos cuesta mucho trabajo que alguien manifieste que en nuestra querida España estamos endureciendo las condenas de estos inadaptados. Porque, si ello fuera cierto, otro gallo cantaría.
Luis de Miranda.

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