martes, 1 de diciembre de 2009

2009.12.01
Siempre he sentido una acentuada animadversión hacia aquellos colegas (en el supuesto de que a ese tipo de “vendidos al poder” se les siga llamando lo que no son realmente) que obedecen consignas que desvirtúan la realidad. Y el caso mas patente está en el “erre que erre” que siguen manteniendo sobre la destitución del anterior Presidente hondureño; cuando lo acontecido hasta el pasado domingo, que se celebraron las elecciones, se ciñó a la legalidad que está amparada por el artículo 272 de la Constitución de dicho País centro-americano.
Por esa razón, y no por otras inconfesables, mantengo lo escrito el pasado 2 de julio del presente año y que sigue “colgado” en mi blog. De ahí que haya comenzado mi comentario de hoy de esta forma tan cruda. Pero es que jamás he soportado a los que son capaces de vender lo que sea a quien sea con tal de continuar comiendo en el pesebre de la corrupción moral.
Volviendo al origen, deseo resaltar que en Honduras ha habido un 40% de abstención y que el 53% de ese 40% se decantó por otro terrateniente de extrema derecha. O sea que, sólo el casi 22% de cuantos tienen derecho a voto -por medio de sus representantes- son quienes regirán los destinos de la Nación Hondureña. Y lo van hacer, como hasta el primero del próximo mes de marzo, con mano férrea y sin desviarse un ápice de su Carta Magna.
Es curioso que los pueblos con un alto porcentaje de analfabetismo se inclinan siempre por regímenes dictatoriales: bien sea con la dictadura del proletariado o bien con la dictadura parlamentaria. Y es que los pueblos que fuimos colonizados por la fuerza de las armas, en algún momento de nuestra Historia, comprendimos que sólo seremos libres cuando alcancemos el poder y el respeto por nosotros mismos. Y para que ese amanecer se haga realidad, la solución está en la formación moral (primero) en la equidad (siempre) y en la fuerza de las armas (sólo para defender nuestras vidas y nuestra territorialidad). El resto de las actuaciones, por sí solas, deberán descansar siempre, siempre, en los diálogos y en la tan manida democracia. Claro que a los pueblos de origen latino la democracia, en la mas amplia acepción de la palabra, es una asignatura que muy pocos fuimos capaces de aprobar. Y los que presumimos de haberla aprobado, lo hicimos con un cinco raspado.
Por eso deseo que la nueva Presidencia de Honduras haga un esfuerzo y sin dejar de aplicar la totalidad de los artículos que conforman la Constitución, limpie el suelo patrio de corruptos y de quienes practican la violencia como único camino para dividir a los ciudadanos. De esa forma, la futura convivencia pacífica será una realidad.
Y otra prueba de una información sesgada la tenemos en estos momentos con los secuestros en Mauritania. Por un lado tenemos las amenazas que sigue regalándonos el Presidente de la Generalidad y por el otro que consideremos a los tres secuestrados como españoles... para que los nuevos rescates y los gastos de recuperación de los rehenes vayan a cargo de nuestros impuestos.
¿Por qué no se le pregunta al señor Presidente de la “nación catalana” por las Embajadas que está abriendo por medio mundo?... Si es un “país” con representación oficial en medio mundo, pues suponemos que ya sabrán lo que tienen qué hacer. Será su propio “cuerpo diplomático” el que se buscará la vida y el que tendrá que negociar con los secuestradores.
Para terminar... Ya estamos hartos los españolitos de a pie que estas bandas de separatistas y de anti-españoles nos sigan tomando el pelo. Y mientras estas estupideces se suceden, esos “alínea-letras” se mantienen callados... para que no les priven de seguir chupando de la teta en el interior de las cuadras.
Luis de Miranda.

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